Una de las grandes preocupaciones de los padres y madres es la aparición de amigos imaginarios en sus hijos pequeños. Estos juegan con otros niños imaginarios, hablan con ellos y socializan mucho rato con personas inexistentes.

Pero podemos relajarnos, porque tener amigos imaginarios es algo mucho más común de lo que creemos en los niños y no implica ningún tipo de trastorno en los pequeños.

Aunque las cifras varían, según el estudio de Marjorie Taylor en 1999, el 30% de los niños han tenido alguna vez algún amigo imaginario, aunque otros señalan que son el 65% de los niños. La edad a la que tienen amigos imaginarios suele estar comprendida entre los 2 y los 6 años.

¿Por qué crean los niños los amigos imaginarios?

Lejos de asociarse con procesos alucinatorios, la creación de amigos imaginarios se relaciona con el desarrollo de la imaginación, la creatividad y la fantasía de los niños. Pero los amigos imaginarios no siempre se han asociado con características positivas.

En el siglo XIX, los primeros investigadores de los amigos imaginarios como Vostrovsky asociaban los amigos imaginarios a casos patológicos. Para sus investigaciones, escogían a niños huérfanos y a niños de hospitales o centros psiquiátricos y no utilizaban otro grupo de control con niños sin estas características para comparar. Por este motivo, los niños con amigos imaginarios se relacionaban con la posesión de algún tipo de enfermedad mental o con alguna de carencia afectiva. De esta forma, tener amigos imaginarios se medía como algo patológico y como la forma de compensar la soledad que sentían los niños sin familia.

En estas investigaciones también concluían que los amigos imaginarios se creaban para construir personajes más poderosos e inteligentes, ya que ellos sentían que no poseían esas habilidades o capacidades. También concluyeron que se creaban para echar la culpa a los niños imaginarios por los errores que cometían.

Sin embargo, fue a partir de los años setenta cuando los estudios sobre los amigos imaginarios cambian. Con investigaciones como la de Marjorie Taylor en 1999 se empieza a estudiar la creación de amigos imaginarios no solo de forma clínica usando niños con patologías, sino usando como muestra a niños sin patologías. En estos estudios se empezó a ver la creación de amigos imaginarios no tanto como un problema de personalidad o de carencias afectivas, sino como algo que puede proporcionar al niño características positivas, y que no se relaciona con ningún tipo de enfermedad, sino que está presente en todo tipo de niños.

Las investigaciones más recientes no pueden demostrar la relación entre carencias afectivas y la creación de amigos imaginarios, pero sí que demuestran que estos amigos imaginarios pueden ayudar a su proceso cognitivo y a su desarrollo social.

Todavía no hay suficiente evidencia de los estudios que señalen las causas que propician la aparición de estos amigos imaginarios, aunque algunos señalan que puede ser el tener mayor capacidad para el juego y la imaginación y ser un hijo único y no estar con otros niños gran parte del tiempo.

Beneficios de los amigos imaginarios en niños

Los amigos imaginarios de los niños pueden proporcionarles ciertos beneficios a su desarrollo:

Potencia la creatividad

En una muestra de 69 alumnos de cuarto curso de tres escuelas diferentes, la investigadora Eva V. Hoff realiza su estudio sobre los amigos imaginarios. Los resultados mostraron que un 52% de los niños tenía o había tenido amigos imaginarios y que 2 de cada 3 niños con amigos imaginarios eran más creativos que el resto. Es decir, que desarrollar amigos inexistentes es un signo de creatividad.

Mayor capacidad para la empatía

En The Work of Imagination, su autor el psicólogo Paul Harris señala que los niños con amigos imaginarios asumen el rol de un personaje invisible y esto les permite comprender la mente del otro. De esta forma, con los amigos imaginarios desarrollan una mayor capacidad para comprender las emociones y la mente de los otros. Otros estudios como este también demuestran esta teoría.

Mejora de las habilidades comunicativas

En edades tempranas, nuestros hijos pueden mejorar su capacidad comunicativa a través de los amigos imaginarios. Así lo demostró la investigación del psicólogo Evan Kidds, que cuenta cómo tener amigos imaginarios puede conllevar una mejor comprensión de la información cuando hablan un adulto y cuya respuesta realizan de manera eficiente.