Los malos resultados académicos, no obedecer, no cumplir con un compromiso…. son muchas acciones indeseadas que quizás pensemos que deben tener una justicia doméstica punitiva.

“¿Cómo puede hacerme caso después de tantas veces que se lo he dicho?”, nos preguntamos con cierta desesperación. La respuesta –aparentemente lógica– que nos damos es: “Quitándole aquello que más le gusta. ¡Así aprende!”.

Nos reforzamos con cierta saña en nuestra estrategia por conseguir que hagan lo que deseamos que hagan para que sean “niños y jóvenes de bien”, (es decir, que hagan lo que pensamos que deben hacer). Así nos justificamos.

Nos es extraño averiguar qué es lo que más le gusta a nuestros hijos. Probablemente sea jugar al fútbol, baloncesto, voleibol, hacer danza, practicar el judo o el deporte que sea. Siguiendo el razonamiento que antes he expuesto, llegamos a una conclusión: se merece que le castiguemos sin su deporte favorito. “¿No eres capaz de estudiar? Pues ahora vas a tener todo el tiempo del mundo, te has quedado sin fútbol. Cuando apruebes, volverás”. Esto es lo que una madre enfadada le dice a su hijo en nuestra presencia (ella no sabe que estamos al acecho de escenas educativas).

Castigar a los alumnos o a los hijos sin recreo o sin deporte es una mala idea. Tanto uno como el otro –recreo y deporte– son fuente de beneficios para nuestros alumnos e hijos y no son la fuente del problema.

El recreo y el deporte permiten aumentar la creatividad, socializar, desarrollar habilidades como la cooperación, trabajo en equipo, empatía. De hecho, es más que posible que a nuestros hijos les haga falta más recreo y más deporte.

Cómo debemos actuar con nuestros hijos sin castigos

Tú quieres que tu hijo estudie lo que debe estudiar, cumpla con sus compromisos, hable bien… En definitiva, que cumpla con sus obligaciones y ejerza sus responsabilidades. Por eso, tu conversación debería empezar precisamente explicándole lo que no vas a hacer, y hacerlo desde la tranquilidad y la serenidad:

  • No estás cumpliendo con lo que hemos pactado, es algo que creo que puedes reconocer (es importante llegar a un acuerdo sobre la realidad).
  • Quizás podrías pensar que, dado que no estás siendo responsable, mereces ser castigado, ¿qué te parece? Y quizás la mejor forma de provocar una reacción en ti es quitarte lo que más te gusta… por ejemplo no ir al fútbol.
  • No voy a castigarte porque creo que no va a ayudarte. Sería estúpido. Creo que el deporte es algo muy importante para tu desarrollo físico e intelectual. En eso estamos de acuerdo los dos: el deporte es bueno para ti (puedes ofrecerle datos de la OMS que considera que hay que hacer al menos 60 minutos diarios de ejercicio físico y solo una cuarta parte de los jóvenes cumplen o hablarle de los resultados del estudio de la Fundación Gasol).

Y a continuación exponerle de forma detallada porqué crees que su decisión de no estudiar, no cumplir con los compromisos, hablar mal, no colaborar en casa… no le conviene y, además, está afectando también a la familia. Sea cual sea su edad – siempre que pueda comprender y valorar lo que es una responsabilidad – es crucial que le ofrezcas, hasta que consigas que lo interiorice, la posibilidad de ser responsable.

Cuando acudimos a alguna conferencia y preguntamos a las madres y padres si quieren que sus hijos sean obedientes, la inmensa mayoría levantan la mano para contestar afirmativamente. Si preguntamos si no preferirían que fueran responsables en vez de obedientes, la misma inmensa mayoría se reproduce. Antonio Ortuño nos propone este mismo pensamiento junto con su técnica del semáforo que nos permite tener un sistema para ir estableciendo normas y límites en la educación diaria.

Castigar a tus alumnos o a tus hijos sin el recreo o sin su deporte es un fracaso educativo, una mala idea, una renuncia a nuestro papel de educadores que no debemos permitirnos.

Algunos datos

  • El recreo, según la Asociación americana de Pediatría, es un elemento crucial para el desarrollo de los niños y jamás debería ser utilizado con fines punitivos.
  • El deporte y el recreo tienen beneficios para la salud, para la creatividad, socialización y desarrollo cogntivo (Edutopia)
  • Más del 60% de los menores no cumple con la recomendación de actividad física diaria (Fundación Gasol)
  • Más de un tercio de los menores presenta obesidad o sobrepeso (Fundación Gasol)