"Con diez gigas por banda,/ bytes al viento a toda vela,/ no sólo copia la obra, sino la cuela en/ el sistema mercantil.

Comercio pirata que llaman/ por su frescura el top manta,/ y a nadie parece que espanta/ una estafa tan reptil".

Al abordaje sin compasión. España, como bien sabemos, no ocupa los primeros lugares de la lista de los países con mejores resultados en Educación, pero si está a la cabeza de la piratería.

La Ley de la Propiedad Intelectual protege los derechos de autor y, por tanto, un creador es propietario de su creación. El advenimiento de las tecnologías ha hecho que ya no sólo se deban defender estos derechos de las empresas que usan ilegalmente y con ánimo de lucro las creaciones de los autores, protegidas por ley, sino que el avance de las prestaciones de estas tecnologías permite hoy a cualquier ciudadano con ordenador, Internet y/o grabadora en el mismo, además de impresora que es fotocopiadora, cometer en su casa la misma ilegalidad.

Aunque un particular no venda los productos bajo protección de derecho de copia, sí puede facilitarlos o intercambiarlos con otros ciudadanos. Esta práctica, si está muy extendida, provoca los mismos efectos que las ventas de productos pirateados. Este intercambio, ¿no es una forma de trueque? O sea, comercio. ¿Qué pasaría si se inventara alguna nueva tecnología que permitiera a los particulares copiar ladrillos, jamones, o barras de pan?

La nimiedad del coste del mal llamado "canon digital" parece haber soliviantado a algunos que no tienen ningún aprecio por el valor de la creación. Y por supuesto, ha propiciado en las prietas filas del PP una oportunidad más para ir a la contra. Si cada fotocopiadora está gravada con una cantidad casi simbólica para compensar los derechos de autor, lógico parece que otras tecnologías capaces de generar copias, bien sea en el ámbito empresarial o privado, también lo estén, aunque deba tenerse en cuenta una proporcionalidad.

Una sociedad que no respeta y vela por los derechos de autor está castrando la capacidad de creación que la hace crecer, avanzar, evolucionar. Si se quiere que la formación en nuestros centros de enseñanza, sean o no universitarios, continúe decayendo, sígase dejando como práctica frecuente el "copiar y pegar". Es lo más socorrido, lo que ayudará a las neuronas a morir de aburrimiento, y a sus portadores a creer que el Infierno es un lugar donde se trabaja. Pues eso, si no se puede estar en el Limbo (suprimido por decreto), llevemos las neuronas a la sepultura tan incólumes como vinieron a la cuna. Y ¡que inventen ellos! ¿Preferimos un país con patente de corso? La patente de corso era un documento entregado por los monarcas de las naciones o los alcaldes de las ciudades por el cual su propietario tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas. ¿Hará eso el PP? Y en este tema, ¿quién es el enemigo? La creación no.

La creación es seminal: la creación ayuda a crear. Creamos en la creación. Y, ¡cuidado, señores políticos!: que lo que se enseña se puede aprender. Y, si no, copiar, que es más fácil.