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Diario Córdoba

La carne ‘plant-based’ se industrializa

Santiago Aliaga, consejero delegado de Zyrcular Foods

En la última edición de la feria Alimentaria, allá en 2018, el grupo cárnico Vall Companys trabajaba en secreto en una posible entrada al universo de las proteínas alternativas. Lo hacía allí mismo, con un encuentro con el consejero delegado de la israelita SuperMeat, uno de los referentes del sector, y también con viajes exploratorios para indagar lo que estaba ocurriendo en otras partes del mundo. El resultado es una compañía independiente pero propiedad también de los hermanos Vall que se estrena cuatro años después con su propio conglomerado empresarial en la edición de Almentaria que empieza este lunes en Barcelona.

Zyrcular Foods es hoy una firma con 15 trabajadores, que factura en torno a 2 millones de euros, que elabora productos 'plant-based' -análogos a la carne o al pescado con proteínas vegetales- sobre todo para terceros (La Sirena o Aldi entre ellos), que distribuye para marcas como Beyond Meat, Gardein o Good Catch y que investiga con otras fuentes proteicas que ha detectado que pueden ser clave: insectos, algas, fermentaciones de presión y cultivos celulares. 

"El modelo de negocio tiene que estar basado en saberlo todo", sintetiza uno de los extrabajadores de Vall Companys responsable de la construcción de esta empresa y ahora su consejero delegado, Santiago Aliaga. "Queremos ser un proveedor de soluciones sostenibles de proteína alternativa", declara. Este planteamiento se traduce en tres metaempresas: Zyrcular Protein Labs, desde donde innovan y absorben los proyectos que requieren investigación; Zyrcular Brands, el brazo distribuidor; y Zyrcular Plant, la productora.

De hecho, uno de los rasgos que diferencia a esta empresa en un sector en el que cada vez suenan más nombres es su capacidad industrial. Su planta, situada en Seva (Osona, Barcelona), es de las pocas exclusivamente de proteína vegetal en España: Flax & Kale también tiene una, pero trabaja básicamente para el mundo de la restauración; Noel lo produce todo desde un mismo complejo; Garden Gourmet acopla su producción a las fábricas de Nestlé en Serbia o Israel; y Heura tiene su producción externalizada.

En cambio, la apuesta de Zyrcular por la producción propia e individualizada es tan firme que ya tiene comprada la parcela contigua a su planta por si algún día necesita crecer o empezar a producir alimentación por ejemplo a base de insectos, segmento al que dedicarían su propia línea.

De momento, a corto plazo los planes pasan por crecer de forma más tradicional. Primero, con una marca propia llamada Amara que por ahora solo está en la cadena de tiendas madrileña Sánchez Romero, pero que en los próximos meses aterrizará en otros supermercados. Después, ampliando el catálogo de productos, explorando las tecnologías de extrusión (con las que se da fibrosidad y forma a los alimentos) y empezando a trabajar en ofrecer fritura: nuggets, 'crispy burgers'... 

En el terreno financiero, Zyrcular espera crecer, aunque su consejero delegado no se atreve a hacer previsiones concretas de facturación. Se agarra a la subida en el precio de las materias primas (del 25% en las últimas dos semanas, dice), del plástico y de la luz. "Si subimos mucho el precio, la gente no nos comprará, con lo que probablemente este sea un año de sembrar, de acabar de cerrar proyectos y de coger solo alguno más", razona.

Entre estos planes hay uno que concentra buena parte de sus energías: un proyecto de planta de texturizado y extrusionado que presentarán a los fondos Next Generation y que están convencidos de que puede lograr que Catalunya compita en liga mundial. Cuentan con las semillas de soja de Semillas Batlle, el apoyo técnico de la Universidad de Lleida, una potencial planta de texturizado que podría situarse en el puerto de Barcelona de Elian y con Metalquimia como fabricante de la maquinaria. "Solo hay 12 o 13 plantas de texturizado en Europa, básicamente situadas en Holanda, Alemania y Bélgica: esto supondría una herramienta para salir a competir al mundo", concluye Aliaga.

Porque esta industria, de momento pequeña en España (sin contar bebidas vegetales mueve 100 millones al año), lo tiene todo para crecer, pero también tiene que superar importantes inconvenientes. "Las cadenas de suministro aún no son eficientes: menos si tienes que competir con el coste de hacer pollo o cerdo", señala el directivo. "Un supermercado igual vende 30 bandejas de pollo cada día, mientras que productos 'plant-based', solo cuatro o cinco", afirma. 

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