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Economía

Paréntesis antes de la subida

El próximo jueves día 30, el BCE celebra reunión de tipos y las expectativas coinciden en que no los subirá a la espera de acontecimientos. Eso sí, la próxima es en junio y ahí cambian las cosas.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. | EUROPA PRESS

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. | EUROPA PRESS

Francisco José Bocero

Francisco José Bocero

Córdoba

Hace apenas tres meses, los analistas europeos discutían cuándo llegaría el próximo recorte de tipos de interés. Hoy domingo sabemos que la conversación que tendrá el Consejo de Gobierno del BCE entre el miércoles y el jueves próximo, y su traducción posterior en rueda de prensa, será exactamente la contraria.

El giro es ya conocido: el conflicto en Oriente Medio. Sus consecuencias, también. Efectos inmediatos sobre los tipos de interés, que han tomado el camino de subida. Para la deuda, mejoran los tipos de las letras y depósitos, y para los préstamos, ahí está el euribor, clave en la revisión de los créditos hipotecarios a tipo variable, que ha pasado del 2,2 en febrero al 2,7 en media de abril hasta ahora.

Afortunadamente, el giro oficial del BCE no se va a materializar esta semana. Técnicamente, porque no suele mover los tipos en las reuniones donde no hay revisión de sus proyecciones económicas -salvo urgencia insoslayable- y, políticamente, porque ya lo ha adelantado la propia presidenta, Christine Lagarde.

Ahora bien, las cosas cambiarán en junio. Salvo solución inmediata del conflicto y reacción extraordinaria de los precios, el consenso dice que los tipos sí subirán entonces. En junio, el BCE reprogramará sus previsiones y la inflación está en el centro de cualquier decisión a tomar. Y aquí entran en juego las expectativas de una o dos subidas en el año, es decir, la ya asumida de junio y otra probable o bien en septiembre o bien en diciembre.

La última previsión de inflación se elevó siete décimas, del 1,9 al 2,6 por ciento, suficiente para sustentar las argumentaciones de las subidas de tipos. Además, el BCE puso sobre la mesa tres escenarios, central, severo y adverso, es decir, con claro sesgo pesimista, lo que indica que no está por poner paños calientes a una situación cuando menos incontrolable. Y lo cierto, es que no lo ha hecho en los últimos años.

Los efectos en nuestro país son muy visibles y, a pesar de las medidas para aligerar el precio de los combustibles, la inflación de marzo subió un 1,1 por ciento disparándola hasta el 3,4.

Hay voces que recuerdan que subir los tipos para contener los precios del crudo no abarata los combustibles pero encarece la financiación de familias, autónomos y pequeñas y medianas empresas porque estamos ante una crisis puramente de oferta. La Comisión Europea ya se movió el jueves tratando de aportar medidas para hacer frente al choque. Pero, lo cierto es que la guerra continúa y sus consecuencias van para largo. Iremos viendo.

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