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Empresas

Cortec: precisión cordobesa con sello alemán

La empresa prepara el traslado a sus nuevas instalaciones para consolidar una trayectoria de innovación permanente

Ludwig Wagner, en las actuales instalaciones de Cortec. | CÓRDOBA

Ludwig Wagner, en las actuales instalaciones de Cortec. | CÓRDOBA

Francisco José Bocero

Francisco José Bocero

Córdoba

Cortec, pyme cordobesa especializada en el mecanizado de piezas industriales de alta precisión, se ha consolidado en poco más de dos décadas como uno de los actores discretos pero determinantes del tejido metalmecánico andaluz.

Fundada en 2004 por el ingeniero vienés de origen bávaro Ludwig Wagner -formado en Alemania en ingeniería electrónica y en ingeniería industrial de automatismo y técnicas de producción-, la compañía nació con una convicción fundamental: incorporar desde el primer día la última tecnología disponible, empezando por el control numérico. Hoy, desde sus instalaciones en el polígono Tecnocórdoba, la empresa ofrece soluciones integrales de torneado, fresado, taladrado y rectificado para una cartera de clientes muy diversificada.

La seña de identidad de Cortec que reivindica Wagner no está únicamente en la máquina. «Todo el mundo puede comprarlas, pero no puede hacer lo mismo con las personas cualificadas». Una certeza que ha llevado a la empresa a desarrollar en paralelo un programa de formación propio por el que pasa todo quien se incorpora a la empresa. No hay nadie en la plantilla que no se haya formado internamente. En la empresa, la FP -hoy dual- o la contratación de jóvenes del programa Erasmus reflejan el empeño de Wagner por la mejor cualificación del personal de Cortec. Una condición que trasciende a la representación empresarial ya que ha impulsado la formación tanto desde la cámara de comercio como desde Asemeco y Femeco, las organizaciones del metal que preside en la actualidad.

Industria 4.0

Esa apuesta por el factor humano convive con la digitalización de los procesos. El concepto de industria 4.0 no se limita a la automatización del control numérico explica Wagner, sino que alcanza «a la administración, la planificación y la trazabilidad de una producción que supera las mil piezas mensuales», complejidad logística que exige sistemas avanzados de gestión de datos. En los últimos tiempos, Cortec ha ido incorporando la inteligencia artificial al análisis e interpretación de la información, con el horizonte de afinar todavía mejor los plazos, costes y calidad. En el taller, además, trabaja tanto la serie completa como la pieza diseñada a medida por el propio cliente, acompañándolo en la definición de la solución técnica óptima y no limitándose a ejecutar planos ajenos.

El sector de la Defensa ha pasado de ser una línea de trabajo a un pilar de negocio. Y es que, Cortec, que figura desde hace nueve años en la lista de proveedores homologados del Ministerio de Defensa, registra hoy casi un 40 por ciento de su facturación en este ámbito. De hecho, la empresa trabaja para contratistas nacionales, directamente para el propio ministerio y ha participado en proyectos vinculados a la OTAN, además de desarrollar iniciativas de I+D conjuntas con la UCO.

Este salto cualitativo le ha llevado a un salto físico. Cortec se trasladará a una nueva superficie en Rabanales 21 de 1.700 m2 -ampliables a 2.700- y un edificio anexo de 600 m2 destinado a oficinas y almacén de piezas pequeñas. El proyecto traduce el espíritu emprendedor de Wagner: entrar con más fuerza en proyectos de I+D y consolidarse ante el efecto tractor de l a BLET. n

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