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Economía

El BCE cambia de objetivos

La guerra de Irán ha transformado las expectativas de tipos de interés. De un año relativamente estable a posibles alzas en junio y septiembre. Aunque todo esté en el aire, la evolución del euribor apunta a ello

La sede del Banco Central Europeo se encuentra en Frankfurt.

La sede del Banco Central Europeo se encuentra en Frankfurt. / SEBASTIAN GOLLNOW

Francisco José Bocero

Francisco José Bocero

Córdoba

Las tornas han cambiado. La guerra de Irán ha recalculado la hoja de ruta de los bancos centrales y, especialmente, la del BCE. De esperarse un año más o menos estable en materia de política monetaria a despertar el ajuste al alza de los tipos oficiales por el efecto inflacionista del conflicto. En otras palabras, en la situación actual, una subida de los intereses está relativamente próxima. Y a partir de ahí, no se descartan más.

¿Cuando? Las apuestas de mercado hablan de junio y septiembre. En ambos casos, de un 0,25 por ciento.

Pero como todo, esta es una hipótesis puntual ante una foto fija de la tercera semana de marzo, y junio queda muy lejos. Tanto como para que los «halcones», los miembros más ortodoxos de consejo de gobierno del BCE, hayan alzado la voz con su habitual libro de estilo. Mejor prevenir que curar. Esa es la advertencia de Joachim Nagel, presidente del Bundesbank alemán, que aboga por una subida de tipos más o menos inmediata, es decir, en abril.

La de Nagel no es una voz cualquiera, aunque no concite unanimidad. Su reacción era esperable ante las perspectivas de inflación por la subida del precio de los carburantes. Una subida que hará mella arrastrando los precios hasta la temida frontera de más allá del tres por ciento, línea roja para el alemán y el resto de miembros ortodoxos del Banco. Y para poner negro sobre blanco su argumentación, no dudó en recordar lo sucedido inicialmente en a anterior crisis inflacionista, la de 2021 provocada por la guerra de Ucrania y la posterior intervención de urgencia del BCE tras considerar entonces que la subida de los precios iba a ser transitoria.

Lo cierto es que habrá que esperar a conocer al menos la inflación de marzo en la eurozona para tener una idea más precisa de los movimientos del BCE. Porque los datos de febrero, un 1,9 y un 2,4 de tasa subyacente, no corresponden a la situación actual.

Lo que sí tenemos son pistas. La del euribor a doce meses, para quedarnos con el indicador más conocido del interbancario, que ha rozado el tres por ciento en las últimas jornadas.

Y la aportada por la propia presidenta del banco. El pasado miércoles, Christine Lagarde lanzó uno de sus mensajes inequívocos: el BCE está siguiendo muy de cerca la situación y actuará conforme a sus objetivos: combatir la inflación fijándola en el dos por ciento. Por supuesto, no dijo que podrían subir los tipos en abril, pero sí que dejó la puerta a cualquier respuesta rápida y esa es una de ellas. Así que veremos que sucede en esa próxima reunión.

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