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Industria

Wallbox se declara en preconcurso de acreedores

La empresa catalana de cargadores eléctricos encadena pérdidas y arrastra una deuda de 170 millones

El consejero delegado de Wallbox, Enric Asunción.

El consejero delegado de Wallbox, Enric Asunción. / EL PERIÓDICO

Albert Martín

Barcelona

Un trimestre después de lo que se anunciaba, Wallbox ha declarado preconcurso de acreedores. La empresa de cargadores eléctricos catalana se ha acogido a esta opción para blindar sus cuentas y proteger el negocio frente a sus acreedores. Una mala noticia que confirma que la empresa que lidera Enric Asunción sigue sin ser rentable y que los recientemente anunciados acuerdos con la banca para reestructurar el pasivo no han sido suficientes.

Según ha avanzado 'La Vanguardia' este martes, Wallbox ha tramitado "la comunicación formal de la apertura de negociaciones con los acreedores” ante el juzgado mercantil número 9 de Barcelona, lo que equivale a la entrada en preconcurso. La empresa debe alrededor de 170 millones de euros a entidades financieras entre las que se cuentan el Banco Santander, BBVA, CaixaBank, el Instituto de Crédito Oficial, el Institut Català de Finances, Mora Banc Grup, EBN Banco de Negocios y Cofides.

Fuentes conocedoras de la delicada situación financiera de Wallbox explican que el principal problema que se han encontrado sus directivos para renegociar su deuda lo han encontrado con el gigante asiático HSBC, que hizo oídos sordos en los últimos meses a los intentos de la empresa catalana de cambiar los plazos que tenía para devolver los créditos.

Representantes de los trabajadores han explicado a este medio que desconocen la declaración del preconcurso, ya que la dirección no se lo ha comunicado.

La situación de la empresa era ya muy grave desde el pasado verano. Sus ingresos durante 2025 cayeron respecto a los de 2024 (de 163 a 145 millones de euros) y aunque sus pérdidas se redujeron (de 59,9 a 29,5 millones en rojo) fuentes cercanas a la compañía observaban con mucha preocupación su situación, hasta el punto de que preveían que podía declararse en concurso de acreedores durante el cuarto trimestre del año. El pasado mes de diciembre, la empresa anunció un acuerdo parcial con la banca acreedora.

Tal y como avanzó El Periódico de Catalunya, esta situación vino acompañada de una verdadera fuga de consejeros en el consejo de administración, con seis marchas en sólo tres meses.

En el trasfondo de los problemas de la que fue el tercer unicornio de la economía catalana está el hecho de que la implantación del coche eléctrico está siendo más lenta de lo esperado, así como los problemas que vive esta industria alrededor del mundo. “Es una empresa que quema mucha caja”, apuntan las fuentes consultadas.

Wallbox llegó a valer más de 3.000 millones en la bolsa norteamericana en noviembre de 2021 (a partir de 1.000 se obtiene el calificativo oficioso de ‘unicornio’ en el mundo de las ‘start-ups’) pero no ha acabado de consolidar su negocio y ha seguido anclada a las pérdidas. Prueba de ello es que hoy vale poco más de 43 millones.

Su última operación para ganar oxígeno llegó el pasado mes de junio con una ampliación de capital, la quinta desde junio de 2023. En este caso, la empresa cerró una ronda de 13 millones de euros liderada por el Estado, que invirtió 8,3 millones a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT). A la ampliación acudió también la empresa de componentes de automoción Gestamp, propiedad de la familia Riberas. 

Wallbox opera en 17 países y sus problemas financieros ponen en riesgo a 900 trabajadores.

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