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Conflictos de interés

José Vicente de los Mozos (Indra) busca un encuentro con el presidente de Escribano (EM&E) para desatascar la operación

La cotizada abrirá una segunda fábrica de blindados en España aunque no detalla todavía la ubicación

José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra.

José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra.

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid

El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, busca desbloquear la potencial operación con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) con un encuentro con su presidente Javier Escribano con el objetivo de empezar a explorar “distintas estructuras” para una transacción que lleva meses bajo el foco por las implicaciones de gobernanza y los conflictos de interés que despierta. EM&E posee un 14,3% del capital de Indra y es el segundo mayor accionista de la compañía después de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que cuenta con el 28% de las acciones.

De los Mozos ha reconocido que todavía no tiene cita cerrada con Javier Escribano, pero ha insistido en que el siguiente paso pasa por sentarse con la otra parte para contrastar planteamientos y definir una arquitectura viable para la operación. Indra ya ha dado pasos para avanzar en la operación: el directivo ha recordado que el encaje estratégico de la operación recibió a finales del año pasado el visto bueno unánime del consejo de administración de Indra y ha reconocido que en la reunión del consejo de administración del pasado jueves se le autorizó a empezar a hablar con EM&E para "estudiar diferentes estructuras de esta operación".

"Cuando empezamos a estudiarla (en referencia a la potencial operación con EM&E), pedí al consejo de administración hacer una comisión independiente (para estudiar los conflictos de interés) porque la empresa se llama Escribano Mechanical & Engineering. Si se llamase otra cosa, este tema estaría hecho hace mucho tiempo", ha resaltado De los Mozos en el marco de su participación en el 'Observatorio de la defensa' organizado por el diario 'El Español'.

El motivo, ha explicado, es que el presidente de Indra, Ángel Escribano, es a su vez copropietario de EM&E junto a su hermano Javier, y este último también forma parte del consejo de Indra como consejero dominical. “Como empresa del Ibex 35”, el CEO ha señalado que la compañía debe cumplir de forma estricta con los estándares de gobierno corporativo.

La fórmula, pendiente de la valoración

Más allá de la voluntad de iniciar conversaciones, el modo en que se articularía el acuerdo sigue abierto. De los Mozos apuntó que aún no existe una posición cerrada sobre si se trataría de una fusión por absorción u otra alternativa, y remarcó que antes es imprescindible escuchar a la otra parte. En ese contexto, el encuentro con Javier Escribano aparece como el primer movimiento para aterrizar propuestas y comprobar qué encaje sería viable. Uno de los factores decisivos será la valoración final de EM&E. Esa cifra condicionaría la ecuación de canje en un escenario de fusión por absorción y, por tanto, el porcentaje de Indra que podría acabar en manos de la empresa familiar, así como la dilución del resto de accionistas.

El Gobierno, inicialmente uno de los principales impulsores de la operación, ha pasado a observar el proceso con más cautela. La preocupación de fondo no se limita a los potenciales conflictos de interés, sino a evitar que el Estado pierda influencia sobre la principal compañía nacional del sector de la defensa en un momento geopolítico especialmente sensible. En ese marco, la valoración —que se prevé conocer cuando se auditen las cuentas de 2025 de ambas empresas— se convierte en la pieza que puede decantar la operación hacia un formato u otro.

De hecho, sobre la mesa también figura una alternativa distinta a la integración total: que Indra tome una participación de control en EM&E (a partir del 50,01%), ya sea mediante efectivo o mediante acciones. Una entrada mayoritaria, sin llegar necesariamente al 100%, reduciría en principio la dilución para el resto de accionistas si se estructura con canje, y podría ajustarse mejor al objetivo del Ejecutivo de conservar el control.

Indra prepara una segunda fábrica de blindados en España

En el mismo encuentro, el consejero delegado ha anunciado que Indra contará con una segunda fábrica en España dedicada a la producción de vehículos militares, aunque ha evitado precisar si será una instalación de nueva construcción o la adquisición de una planta ya operativa. Según fuentes de la compañía, esa segunda factoría se ubicará también en territorio nacional y tendrá un perfil similar al de ‘El Tallerón’ de Gijón (Asturias), centrado en la fabricación de vehículos blindados.

De los Mozos ha enmarcado la decisión en el aumento de la carga industrial vinculada a los Programas Especiales de Modernización (PEM): Indra participa en 29 de los 31 y lidera 14. Tras la puesta en marcha de ‘El Tallerón’, la empresa considera que necesita ampliar capacidad para responder con plazos más rápidos. Indra cerró a finales de junio del año pasado la compra de ‘El Tallerón’, unas instalaciones que pertenecían a Duro Felguera y que, antes del cambio de actividad, estaban orientadas a la calderería pesada. La operación se produjo después de que General Dynamics rechazara vender a Indra su fábrica de Trubia (Asturias).

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