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Tipos de interés

Expectativa de recorte de tipos en una reunión de la Fed marcada por incertidumbre, tensión, divisiones y falta de datos

Trump, que reclama e incluso exige más recortes de tipos para equilibrar el impacto negativo en una economía sacudida por su guerra comercial y su cruzada contra la inmigración, lleva meses atacando al presidente de la Fed, Jerome Powell

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el de EEUU, Donald Trump, durante la visita de las obras de remodelación de la Fed, el pasado 24 de julio.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y el de EEUU, Donald Trump, durante la visita de las obras de remodelación de la Fed, el pasado 24 de julio. / EP

Nueva York

No es tan radical como la polarización política del país pero la división también se ha instalado en la Reserva Federal de Estados Unidos, al menos a la hora de decidir qué hacer con los tipos de interés ante la evolución, salpicada de dudas, de la economía. 

La inusual y muy púbica discrepancia ha elevado la expectación ante la última reunión del año del Comité Federal de Mercado Abierto que decide en el banco central estadounidense la política monetaria, que concluye este miércoles. Y aunque se espera un recorte de un cuarto de punto, que sería el tercero consecutivo y dejaría los tipos en la horquilla de entre 3,5 y 3,75%, hay mucha incertidumbre sobre hasta qué punto va a lograr aplacar las divisiones el presidente, Jerome Powell.

Mayor si cabe es la duda sobre la validez y estabilidad de las indicaciones que se van a dar en las previsiones para 2026 y el camino que anticipa tomar la Fed con los tipos ese año próximo. Y ese horizonte se nubla más por las presiones de Donald Trump y por sus promesas e intentos de hacer cambios en un organismo cuya tradicional independencia el mandatario republicano está minando. 

Trump, que reclama e incluso exige más recortes de tipos para equilibrar el impacto negativo en una economía sacudida por su guerra comercial y su cruzada contra la inmigración, lleva meses atacando a Powell. Ha llegado a decir que le "encantaría despedir su culo" y que ya tiene elegido su relevo para 2026, un nombramiento para el que se cree que ha seleccionado a Kevin Hassett, actual director de su Consejo nacional Económico. 

Además, Trump ha intentado echar a una de las gobernadoras, Lisa Cook, que nombró Joe Biden, y aunque de momento se lo ha impedido la Justicia, incluyendo el Supremo, el caso va a ser decidido en el Alto Tribunal este mes.

El doble mandato

La Fed, que actúa movida con el doble mandato de contener la inflación en el 2% y lograr el pleno empleo, siente especialmente las fracturas en este momento. La inflación está más alta de lo que debería según esa meta buscada, algo que tradicionalmente llevaría a mantener inalterados los tipos. A la vez, el mercado laboral renquea.

Los datos de empleo de septiembre, que se hicieron públicos con retraso, mostraron que el paro había subido hasta el 4,4%, el nivel más alto desde 2021, y en la revisión de los datos de agosto se acabaron registrando pérdidas de puestos de empleo. Son condiciones que, habitualmente, impulsan bajadas en los tipos.

Es lo que pasó en las reuniones de la Fed en septiembre y en octubre, cuando la Fed aprobó bajadas en los tipos apoyándose en la idea de que hacerlo era necesario ante ese inestable mercado laboral y porque el alza de la inflación que se había temido que dispararan los aranceles de Trump no se había materializado.

Falta de unidad y de datos

Desde entonces se ha ido perdiendo la unidad y en discursos e intervenciones al menos 10 de los 19 miembros que participan en la reunión del comité han expresado dudas de que haya un caso convincente para recortar los tipos. De ellos, cinco se cuentan entre los 12 que tienen derecho a voto.

Si tres acaban votando en contra, será la mayor muestra de desencuentro en una decisión del comité desde 2019. Si son cuatro los que rechazan la bajada de tipos, será la primera vez desde 1992 con tal señal de desunión, según datos de Bloomberg.

En la última reunión solo uno votó en contra de la bajada de tipos, y otro que sí votó por el recorte (Stephen Miran, nombrado por Trump) mostró su opinión de que el recorte debería haber sido mayor que de un cuarto de punto.

La falta de datos

A una situación ya de por sí compleja se le ha sumado la dificultad de no contar con todos los datos económicos. Con el reciente cierre operativo del gobierno se dejaron de recopilar y de presentar algunos datos y estadísticas. Y será la semana que viene, ya tras la reunión, cuando se hagan públicos los números de empleo de octubre y noviembre y de inflación de noviembre.

Esa ausencia de datos dificulta adoptar decisiones esta reunión, pone en riesgo la preparación de perspectivas y de la ruta de política monetaria a seguir y hace difícil tomar en serio lo que se anuncie este miércoles para el medio plazo. Porque una vez que se presenten los datos retrasados el andamiaje argumental que construya la Fed puede caer. 

No es el único factor de dudas. Si Trump consigue hacer movimientos en la composición del banco central, puede que de nada sirvan las previsiones.

El mandato de Powell expira en mayo, para cuando ya se habrán producido tres reuniones de tipos.

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