Financiación singular de Cataluña
¿Quién recaudará los impuestos en Cataluña? ¿Cuánto aportará a la solidaridad? 5 diferencias entre la financiación singular y el sistema actual
El modelo de 'financiación singular' de Catalunya prevé la cesión de un porcentaje de los ingresos tributarios al Estado y una aportación de solidaridad para el conjunto de las autonomías
Catalunya pacta una financiación "singular y generalizable" y gestionar de forma compartida algunos impuestos
Las claves de la nueva financiación de Cataluña: un modelo con 10 pilares y varias incógnitas

La consellera d’Economia, el conseller de la Presidència, Albert Dalmau y el Ministro de Política Territorial, Víctor Torres, al inicio de la rueda de prensa tras la Comisión bilateral Generalitat-Estado. / Ferran Nadeu / EPC

El texto del acuerdo "sobre la financiación singular de Catalunya en el marco de la reforma del sistema de financiación" presentado este lunes, tras la reunión de la Comisión bilateral Generalitat-Estado, plantea avanzar en un nuevo modelo que, de forma gradual, otorgue más capacidad normativa a la Generalitat y más competencias de recaudación, gestión e inspección a la Agencia Tributaria de Catalunya (ATC). Los cambios propuestos avanzan en la dirección del modelo de 'cupo vasco' o del 'convenio navarro', en los que es la comunidad quien recauda los impuestos y luego entrega una cantidad al Estado, y no al revés, como sucede en el actual sistema de financiación autonómica. "Es un cambio de paradigma", ha dicho el 'conseller' de Presidencia, Albert Dalmau. Sin embargo, los cambios quedan aún lejos del 'cupo catalán' al que se aspira desde el independentismo de Junts o de ERC.
"Se sabe a dónde ir, pero no se sabe ni cómo ni cuándo", resuelve Diego Martínez, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Pablo Olavide e investigador de Fedea, tras la lectura del acuerdo conjunto de 5 páginas emitido este lunes bajo el título de 'Acuerdo de la comisión bilateral sobre la financiación singular de Catalunya en el marco de la reforma del sistema de financiación y sobre la asunción de competencias en el IRPF por parte de la Generalitat'. El documento tampoco da pistas sobre los "cuántos", pues no aparecen cifras que permitan anticipar las cantidades que Catalunya podría ingresar, o ceder el Estado o aportar a la solidaridad con otras autonomías.
"Un cambio de paradigma"
La 'financiación singular' para Catalunya -que quedó plasmada en el acuerdo entre ERC y el PSC para la investidura de Salvador Illa como 'president' de la Generalitat, en julio de 2024- tiene en común con el "cupo vasco" que "se pasa de un modelo basado en los gastos a un modelo basado en los ingresos". Esta última expresión es la que ha utilizado el 'conseller' de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, este lunes para subrayar que el acuerdo alcanzado con el Gobierno en el marco de la Comisión bilateral "no es una actualización" más del actual sistema de financiación autonómica, "sino un cambio de paradigma".
Con el modelo de financiación singular, el Govern aspira a recaudar, gestionar e inspeccionar todos los tributos que pagan los contribuyentes catalanes (con excepción de los locales), de forma progresiva. Después de ello, Catalunya realizaría una aportación al Estado por los servicios prestados por en el territorio catalán. En esta aspiración, la financiación singular de Catalunya parece ser un espejo del modelo del cupo vasco.
Además, Catalunya también debería hacer una aportación al Estado para contribuir a la solidaridad con las demás comunidades autónomas, para alcanzar un nivel similar en la prestación de los servicios esenciales. Esto es una diferencia esencial respecto a los cupos vasco y navarro, donde no está prevista esta aportación de solidaridad.
Las cinco diferencias con el modelo actual
1.- Solidaridad y ordinalidad. En el actual modelo vigente de financiación autonómica, las comunidades autónomas con mayor capacidad fiscal -Madrid, Baleares y Catalunya, por este orden- realizan aportaciones de solidaridad para el resto de comunidades (a través del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales). El acuerdo presentado este lunes, sin embargo, acuña el concepto de 'ordinalidad', que viene a poner un límite a la solidaridad de estas tres comunidades. Catalunya es la tercera comunidad en aportar al sistema (por habitante), pero pasa a ser la décima en dinero recibido por habitante. Según el principio de ordinalidad, la aportación solidaria de Catalunya debería tener como límite el de no retroceder en posiciones a la hora de recibir recursos del sistema. Aunque no se conocen las cifras, todo apunta a que el modelo de 'financiación singular' conduciría a una aportación menor de Catalunya a la caja común de la financiación autonómica.
2.- Recaudación. En la actualidad, las autonomías recaudan el 50% del IRPF y del IVA, el 58% del IVA, el 58% de impuestos especiales de fabricación y el 100% del impuesto de matriculación. En el caso de Catalunya, esto equivale a casi 27.000 millones. Cuando el modelo de 'financiación singular' llegue a desplegarse en su totalidad, Catalunya -y el resto de comunidades, si lo desean- podrán recaudar el 100% de los tributos de sus contribuyentes, salvo los locales (unos 52.000 millones, en el caso de Catalunya). No obstante, tendrán que ceder al Estado un porcentaje de lo recaudado, aún sin determinar, con lo que financiar los servicios que el Estado presta en la comunidad. Por eso, a pesar del mencionado "cambio de paradigma", se sigue hablando de "cesta de tributos" y de "porcentajes de participación en la recaudación de los tributos que se acuerden", que son conceptos que no existen en el cupo vasco.
3.- Agencia Tributaria. El acuerdo de la comisión bilateral recoge la voluntad de Catalunya de desplegar la hacienda catalana para gestionar los impuestos de forma progresiva, como vía para profundizar en su autogobierno. Los cambios normativos previstos deberían permitir que la Agencia Tributaria de Catalunya asuma progresivamente las competencias en la gestión del IRPF y lo que se pudiera acordar en el futuro respecto a otros tributos.
El acuerdo de la comisión bilateral habla de "un modelo en red de gestión del sistema tributario, con la participación de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) y las administraciones autonómicas, con reglas de coordinación que aseguren que el sistema tributario se gestiona de forma eficaz y eficiente, y con garantías plenas en la prevención y lucha contra el fraude".
La alusión a un "modelo en red" es la fórmula con la que Hacienda intenta acallar las críticas de quienes ven en la 'financiación singular' la semilla de la ruptura de la actual Agencia Tributaria, como ha vuelto a apuntar este lunes la asociación Inspectores de Hacienda del Estado (IHE). Para el 'conseller' Dalmau, el "modelo en red" permite una gestión "autónoma" de la administración tributaria, "pero en colaboración con el resto".
En el modelo del cupo vasco, las administraciones forales tienen una independencia absoluta respecto a la AEAT en sus decisiones de recaudación, gestión e inspección.
4.- Bilateralidad y multilateralidad. En el acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat, "el reconocimiento de espacio para la bilateralidad es compatible con la participación de Cataluña en las reuniones multilaterales que se celebren para alcanzar el consenso sobre la reforma del sistema de financiación", según el comunicado emitido por ambas partes. Catalunya seguirá participando en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), junto a los representantes del resto de las comunidades autónomas de régimen común, en un foro en el que no están presentes los territorios forales, que se rigen, en exclusiva, por la relación bilateral con el Estado. Igual que en la situación actual, el CPFF deberá dar su aprobación (o no) a la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica en el que se pretende encajar el que el Gobierno se ha comprometido a presentar "después del verano"
5.- Singularidad, pero generalizable. Lo acordado en la Comisión bilateral Generalitat-Estado establece que cualquier medida singular pactada para Catalunya debe ser generalizable para el resto. Así, se establece que habrá una financiación para las competencias específicas y singulares de Catalunya y de las restantes comunidades autónomas que opten por ello como vía para la financiación de sus competencias no homogéneas. La diferencia con el modelo actual es que será cada comunidad autónoma quien decida adherirse o no a los cambios que irá pilotando Catalunya.
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