ANÁLISIS

El debate del apocalipsis

Al final, todo es cuestión de expectativas y, en nuestro caso, del BOE

Una mujer pasa por delante de una tienda con descuentos.

Una mujer pasa por delante de una tienda con descuentos. / Europa Press

Francisco José Bocero

Francisco José Bocero

Todo es cuestión de perspectiva en el debate económico, siempre basado en resultados. Y estos, hasta la fecha, van confirmado inexorablemente que la actividad económica, en términos de crecimiento, pierde fuelle. Aquí, en la eurozona, en Estados Unidos y en esa China donde los milmillonarios buscan acomodo en Singapur ante la nueva orientación del régimen, poco proclive a mantener las «libertades» económicas de tiempos recientes. 

Sobre los resultados, se aplican los modelos de previsión y se van renovando, todas hacia la baja y en algunos casos, hacia el apocalipsis. 

Sin embargo, algunas de esas previsiones evitan hablar del futuro próximo a través de las trompetas de Jericó. Y no es que nieguen que la situación empeora o que llegaremos a la célebre recesión técnica, la de los dos meses bajo cero, sino que hablan de bache, incluso hondo, pero no la gran crisis global que acecha deprededadora a dos horas menos cuarto de aquí. 

Sea como fuere, que el horizonte es muy incierto es innegable. A corto plazo. A medio y largo, es ya otra cuestión. Al final, todo es cuestión de expectativas y del BOE. Y ahí, entran todas las opciones posibles. Hasta la de la mariposa que aletea en Qatar y mueve la falla de San Andrés.

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