La subida de los precios en el mes de enero ha causado sorpresa. Los que algunos analistas calculaban que podría suceder en un plazo de medio año ha pasado en un mes: el índice de precios de consumo (IPC) aumentó el 3% en tasa interanual en enero, y marcó el mayor incremento en este mes de los últimos seis años, según el indicador adelantado publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Si se mantiene esta tendencia, el poder adquisitivo de los trabajadores, con subidas salariales anuales que, en la mayoría de los casos, rozan el 1%, y el de los pensionistas, con una subida decretada por el Gobierno del 0,25%, sufrirá una fuerte merma.

El aumento de los precios registrado en enero se explica, fundamentalmente, por el encarecimiento de la electricidad y los combustibles (gasoil y gasolina), frente a los abaratamientos que experimentaron ambos el año pasado, y también por el progresivo incremento del precio de la electricidad.

1,8% EN EUROPA / La subida de los precios no ha sido una exclusiva de la economía española, pero sí que en este caso lo ha hecho con mucha más fuerza que en el resto de Europa. Así, la tasa de inflación interanual de la eurozona se disparó en enero al 1,8%, siete décimas por encima del dato registrado en diciembre, y la cifra más elevada que se registra desde febrero de 2013. Una evolución que augura mucha presión para el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y su plan de estímulos. El fuerte repunte responde, según la agencia europea de estadística (Eurostat), al encarecimiento de los precios de la energía que aumentaron un 8,1% en enero frente al 2,6% de diciembre.

En cuanto a los alimentos frescos subieron en la UE durante el primer mes del año un 3,3% (2,1% en diciembre) y un 0,7% la alimentación, el alcohol y el tabaco (0,7 en diciembre) lo que sitúa a ambos componentes en un dato global del 1,7% frente al 1,2% del mes anteriores. Los servicios mientras tanto registraron una inflación del 1,2% (1,3 en diciembre) y los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 0,5% (0,3% el mes anterior). Esto sitúa la inflación subyacente europea, sin tener en cuenta el impacto de la energía, en el 1,1%, una décima más que en diciembre.

UN DATO MALO / En España, el ministro de Economía, Luis de Guindos, reconoció que el dato del IPC «no es positivo» al haber alcanzado un «nivel elevado». Lo atribuyó al efecto del alza de los precios de la energía y vaticinó que la subida del IPC general «durará unos meses» y que a partir del segundo trimestre «convergerá hacia el 1%». El Gobierno considera que el alza de precios es temporal y que no tendrá «efectos de segunda ronda» o requerirá medidas de política económica especiales ya que el IPC subyacente, sin contar evolución de los precios energéticos, sigue controlado. De confirmarse este dato el próximo 15 de febrero, el alza interanual del IPC de enero sería casi el doble que la de diciembre (1,6% entonces, cuando ya subió nueve décimas en una mes) y marcaría la mayor tasa en un primer mes del año desde el 2011, cuando los precios crecieron el 3,3%.

Igual que en el resto de la UE, el encarecimiento de los carburante ha sido decisivo en este evolución tan rápida al alza del IPC. Mientras que hace un año el barril de petróleo Brent cotizaba por debajo de los 30 euros, el pasado enero ha alcanzado los 55 dólares tras la decisión de la OPEP y otros grandes países exportadores de frenar la producción diaria.

Respecto a la electricidad, que se ha convertido en noticia en las últimas semanas y motivo de pugna política por el despegue de los costes, el precio mayorista de la electricidad cerró enero en una media de 71,49 euros por megavatio hora (MWh), su media mensual más alta desde septiembre del 2008. Esta cifra prácticamente duplica los 36,53 euros de enero de hace solo un año.

Ante estos datos, el grupo socialista del Congreso ha exigido la tramitación de la proposición de ley que presentó junto a Unidos Podemos, ERC, PNV y el grupo mixto para subir las pensiones un 1,2%, y no descarta acudir al Tribunal Constitucional si se mantiene el veto por parte del Gobierno y Ciudadanos.

El secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, ha reclamado un aumento de las rentas y las pensiones ante esta subida de los precios. «No es de recibo que un pensionista empiece el año sabiendo que va a pagar entre 40 y 100 euros más en la factura de la luz y siga perdiendo poder de compra», denunció.