La reforma laboral de François Hollande se enfrenta este jueves a una huelga convocada por numerosos sindicatos que tendrá repercusiones en la Administración, el transporte público y los aeropuertos.

La Dirección General de la Aviación Civil ha pedido a las compañías aéreas anular de manera preventiva el 20% de los vuelos en el aeropuerto parisino de Orly y en el de Marsella, aunque el paro de los controladores aéreos puede alterar el tráfico en el conjunto del territorio.

Numerosas líneas de cercanías de la región parisina se verán igualmente afectadas, donde la previsión es que circulen solo la mitad de los trenes. En cuanto a la alta velocidad, el tráfico debería ser prácticamente normal mientras que las conexiones internacionales (Eurostar y Thalys) no se verán, en principio, afectadas.

Los sindicatos juveniles, que ya salieron a la calle los pasados 9 y 24 de marzo, han llamado a una nueva movilización exigiendo la retirada de una reforma con la que temen una precarización vitalicia del empleo.

Muchos institutos parisinos prevén cerrar sus puertas para evitar altercados y en los anfiteatros de las facultades se celebrarán asambleas de estudiantes para organizar la oposición al proyecto de ley de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri. Se prevé que en toda Francia haya unas 130 manifestaciones.