Los banqueros aseguran que la fuerte competencia por el crédito todavía no ha provocado una situación como la de la guerra del pasivo del 2010, cuyos efectos se extendieron hasta el 2013 y que llevó a las entidades a perder dinero con los depósitos con tal de captar recursos. Según estimaciones del sector, aquella situación hizo perder al conjunto de entidades unos 40.000 millones de euros de margen neto (el resultado antes de provisiones para afrontar pérdidas y pagar impuestos) en cuatro años. Su fantasma, sin embargo, sobrevuela al sector ante la creciente competencia por el crédito: "Tenemos la experiencia de lo que pasa cuando tenemos necesidad y los años que tardamos en recuperarnos de esas situaciones", apunta una fuente del sector bancario.