La bajada de los tipos de interés impulsada por el Banco Central Europeo (BCE) para apuntalar la recuperación económica tiene un efecto positivo para los bancos: les permite pagar menos por los depósitos. Con todo, está ventaja está cerca de tocar suelo. El consejero delegado del Santander, José Antonio Alvarez, aseguró ayer que la capacidad de las entidades para reducir el coste del pasivo es "cada vez más limitada" y "desaparecerá". El interés que se paga por los depósitos, afirmó, puede alcanzar el "0,3% o 0,4%, no más allá", desde el 0,54% de tipo medio con que se remunera a los hogares en febrero.

Se trata de un problema para el sector, ya que su negocio básico logra su beneficio de la diferencia entre el interés de los depósitos y del crédito, y el de estos últimos también está a la baja. "Puede que los márgenes del crédito caigan hasta que no sean económicos, hasta que no justifiquen el coste del capital, pero todavía no", apuntó. Con todo, no se mostró absolutamente pesimista: la competencia por los préstamos, dijo, es fuerte y empuja los tipos a la baja, pero el banco estima que el saldo de crédito del conjunto del mercado crecerá en el 2016 y que este mayor volumen contribuirá a paliar la caída de los márgenes.

CREDITO AL ALZA Esta situación, en cualquier caso, todavía no penaliza seriamente los resultados del grupo. El Santander ganó 1.717 millones de euros entre enero y marzo, un 31,8% más que un año antes. La mejora respondió a la depreciación del euro (favorable para su negocio internacional), las menores provisiones para afrontar pérdidas (2.563 millones, el 4,8% menos, con la morosidad en el 4,85%, por debajo del 5% tras muchos trimestres) y el aumento de la actividad comercial, con un alza del 8% de los depósitos y fondos de inversión y del 7% de los créditos ("Era la razón por la que hicimos la ampliación de capital", justificó Alvarez sobre la polémica operación).

En España, el banco ganó 305 millones, algo más del doble de los 149 millones del año pasado, gracias a la fuerte caída de las provisiones (28%), aunque la morosidad todavía sigue alta (en torno al 10%). La división inmobiliaria perdió 95 millones, un 34,8% menos que un año antes y la cantidad más baja desde que fue creada hace tres años.

El crédito aumentó el 1% (gracias al consumo, las empresas y el sector público, porque en hipotecas sigue cayendo) y el banco mantiene su objetivo de incrementar el saldo en el conjunto del ejercicio, como hizo en el 2014. Los depósitos y fondos de inversión crecieron el 7%.

El consejero delegado, por su parte, no mostró mucho interés por participar en las fusiones que se prevén en España para finales de año.