Puede parecer uno de aquellos anuncios que ofrecían ganar mucho dinero en poco tiempo y con total garantía para quien participara en la propuesta, habitualmente presentada en un pequeño recuadro de los diarios. Ganar un 12% sobre lo invertido en tres meses y con unos tipos de interés que no están por debajo de cero para no dinamitar las teorías económicas más enraizadas ha sido posible en España. Bastaba con replicar fielmente el Ibex35 del 31 de diciembre del 2014 y seguir, sesión a sesión, las operaciones de los inversores. Quien siguiera estas instrucciones, vería que el índice español cerró el 2014 en 10.279 puntos, y ayer alcanzó los 11.521 puntos.

A los analistas diarios de lo que se opera en corros españoles les faltó tiempo para proclamar que se ha ganado un 12% desde enero, que el Ibex presenta, en su índice, la misma solvencia que a mediados del 2010 y que falta poco para recuperar aquellos tiempos del 2008. En cuanto se ponían en contraste estos datos, se descubría que la bolsa española ha tenido un progreso más discreto que plazas fuertes como Alemania (con una revalorización del 20%). La principal explicación sigue siendo la misma, la política expansiva del Banco Central Europeo, acompañada de una caída de la paridad dólar/euro, que beneficia a los países más competitivos de la eurozona. Por contra, ayer se conoció que los consumidores de EEUU están convencidos de su reactivación, lo que no gusta a Wall Street, porque ven tocar la subida de tipos. El Ibex cedió 7 centésimas para redondear sus 11.521 puntos.