La incertidumbre continuará instalada sobre Chipre al menos hasta el próximo martes, mientras las autoridades de la isla deciden como salir del atolladero en el que les ha sumido la negativa del Parlamento a aprobar la tasa a los depósitos bancarios destinada a recaudar parte del rescate al sistema financiero de la isla. El Banco Central de Chipre decidió prolongar el corralito durante el resto de la semana, a pesar de las voces que han protestado contra una medida que está ahogado la economía real del país, pues las empresas no pueden acceder a sus cuentas y solo se permite extraer 1.000 euros al día de los cajeros.

Pero los bancos tampoco pueden abrir sus puertas hasta que se acuerde una solución dado que, de otra forma, se produciría una fuga de capitales y una retirada masiva de depósitos que podría provocar la quiebra del ya muy tocado sistema financiero isleño. El vicepresidente del partido gobernante DISY, Averof Neofitu, reconoció que la situación de su país es "difícil" y que el Ejecutivo dirigido por el conservador Nikos Anastasiadis "solo dispone de horas, no de días ni semanas" para hallar una solución.

De hecho, ayer fue un día de reuniones a varias bandas entre la troika, el Gobierno, los grupos parlamentarios, los bancos y la Iglesia para tratar de hallar medidas alternativas a la tasa sobre los depósitos.

El Consejo de Ministros discutió involucrar en el rescate a los fondos de pensiones, recortar los depósitos bancarios superiores a 100.000 euros o emitir bonos ligados a los beneficios futuros de la extracción del gas. Una de las propuestas llegó del arzobispo Jrisóstomos II, que se ofreció a "hipotecar las inmensas" propiedades de la Iglesia y con el dinero recaudado "comprar bonos del Estado para salvar el sistema bancario". Claro está que los popes ortodoxos tienen sus propias razones para buscar una solución ya que la Iglesia es la principal accionista del Hellenic Bank, la tercera mayor entidad del país, muy necesitada del rescate.

El ministro de Finanzas, Mijalis Sarris, seguirá hoy en Moscú sus negociaciones porque ayer no logró convencer a los rusos de elevar su participación en el rescate a través de una nueva línea de crédito o comprando uno de los bancos chipriotas, el Laiki Bank. "Continuaremos aquí hasta que se logre algún tipo de acuerdo", aseguró Sarris.

En un mensaje dirigido a Bruselas, el presidente ruso Dmitri Medvedev defendió el derecho de su país como "parte interesada" a negociar con Nicosia, ya que ciudadanos y empresas rusos tienen depositados unos 15.000 millones de euros. Sea como fuere, la CE repitió ayer que es responsabilidad de las autoridades chipriotas "presentar un escenario alternativo que respete los criterios de sostenibilidad de la deuda".

Sin que Nicosia decida un plan para recaudar 5.800 millones de euros, los estados europeos, especialmente Alemania, se niegan a conceder el rescate de 10.000 millones, necesario para recapitalizar los bancos chipriotas. Y, de no ser recapitalizados, no podrán optar a las inyecciones periódicas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), tal y como dejó claro el representante alemán Jörg Asmussen: "Solo podemos otorgar liquidez de emergencia a bancos solventes y la solvencia de los bancos chipriotas no se puede dar por hecho hasta que no se acuerde un programa de ayuda".