El Eurogrupo aprobó anoche por teleconferencia la nueva propuesta del Gobierno chipriota para rebajar la contribución de los pequeños clientes de los bancos al coste del rescate para evitar la quiebra de la banca y del país, tras la avalancha de protestas desencadenada por la intención de Chipre de penalizar a los pequeños ahorradores casi tanto como a los grandes.

El Eurogrupo destacó su posición a que los pequeños ahorradores deben ser tratados de forma diferente a los grandes inversores y que los clientes con depósitos hasta 100.000 euros no deberían ser penalizados, según el comunicado de la reunión ministerial. Pero el Eurogrupo deja en manos de las autoridades chipriotas la fijación de los porcentajes que impondrá a los clientes de los bancos y solo exigió que la recaudación final ascienda a los 5.800 millones previstos para garantizar que la ayuda internacional se limite a los pactados 10.000 millones.

Chipre había propuesto por la tarde limitar al 3% la tasa que deberán pagar sobre sus depósitos los clientes con cuentas hasta 100.000 euros, en lugar del 6,75% planteado inicialmente. Como contrapartida, aceptaba elevar hasta el 12,5% la tasa para las cantidades superiores, en lugar del techo del 9,9% impuesto por el Gobierno chipriota en la reunión del Eurogrupo que concluyó el sábado. Pero al cierre de esta edición aún no se había hecho pública la fórmula final. La oposición a la elevada penalización a los pequeños ahorradores decidida en el plan de rescate original obligó a aplazar ayer de nuevo hasta hoy la reunión del Parlamento chipriota para aprobar la tasa ante la falta de una mayoría para aprobar la impopular medida.

"La decisión inicial de penalizar tanto a los pequeños ahorradores fue exclusiva del Gobierno chipriota", insistieron ayer diferentes fuentes próximas a las maratonianas negociaciones del Eurogrupo durante la noche del viernes al sábado.

COMPLEJAS NEGOCIACIONES Alemania planteó inicialmente en esas discusiones que fueran los accionistas, los grandes inversores de la banca y los titulares de bonos quienes asumieran el coste de la contribución al saneamiento de la banca, según explicó el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.

El ministro aseguró que estaba dispuesto a aceptar que la tasa se cobrara a partir de los 100.000 euros de depósitos, a cambio de que los grandes clientes asumieran una contribución mayor y los fondos obtenidos ascendieran a un mínimo de 7.500 millones. Pero el Gobierno chipriota se opuso y prefirió repartir la carga entre todos los clientes, según Schäuble, para no penalizar a los grandes clientes (oligarcas rusos e inversores extranjeros) y no dañar la imagen y el negocio de Chipre como gran centro financiero. La Comisión Europea y el BCE también se opusieron a que los titulares de bonos seniors sufrieran pérdidas y sólo aceptaron una quita en la deuda subordinada.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, propuso una tasa más escalonada, con el 3% para los depósitos hasta 100.000 euros, del 7,5% para los depósitos hasta 500.000 euros y del 7% para los