Dijo una vez Carl Sagan, el astrónomo y divulgador científico estadounidense que presentó a muchos la belleza y el misterio del cosmos, que: "En el mundo de la ciencia muchas veces se escucha a científicos decir: Eso es un buen razonamiento. Mi teoría estaba equivocada . Sin embargo, no recuerdo la última vez que un político o religioso dijese lo mismo". Era un defensor del pensamiento escéptico científico. ¿Podríamos incluir a los inversores en el grupo de los pastores administrativos y espirituales? Es difícil de decir porque no se mueven por creencias o ideologías sino por algo prosaico: buscar el máximo beneficio con el riesgo más controlado posible.

Ayer mismo los positivos datos empresariales que se dieron a conocer (sobre todo los de Telefónica) permitieron al Ibex 35 repuntar el 1,15 %, hasta los 8.230,3 puntos, con lo que recupera el nivel anterior a las elecciones italianas. ¿Quiero eso decir que han superado sus temores ante el incierto futuro político del país? No me fiaría.

Al fin y al cabo, el selectivo español ha perdido en febrero el 1,5% de su valor. Y aunque el saldo en lo que llevamos de año sigue siendo positivo (0,8%), parece claro que el optimismo casi eufórico de enero se ha disipado y ahora las dudas están más equilibradas con las certezas. De hecho, la prima de riesgo, que bajó ayer 14 puntos básicos, sigue en un nivel alto, los 378, por encima de los 350 con que comenzó el mes. Veremos que nos depara marzo.