Los resultados del Santander, el mayor banco de España y la eurozona, son un buen espejo de la gravedad de la crisis que asola al país y al continente. La entidad ganó el año pasado 2.205 millones de euros, lo que supone un 58,8% menos que en el 2011, su nivel más bajo desde hace justo una década, y una cuarta parte de lo que ganaba en los años de bonanza.

Pero pese a estos demoledores datos, el grupo atisba un porvenir mejor. "Vemos el futuro con optimismo, porque aunque este año 2013 será duro en España, tenemos la confianza de que estamos en un cambio de ciclo", aseguró ayer su presidente, Emilio Botín. Con todo, la mejora de la situación del país en los mercados, advirtió, no debe hacer "bajar la guardia" al Gobierno. "Hay que proseguir con las reformas y cuidar el déficit público, y el sistema financiero debe completar su reestructuración", enumeró.

Precisamente sobre el sector bancario, Botín apuntó que el Santander --el único gran banco que no ha hecho ninguna compra en España en la crisis-- estudia "todas las posibilidades que se presentan". A la entidad se le da como la principal candidata para comprar Catalunya Banc y el ejecutivo no ocultó su interés. "Lo estudiamos con el máximo interés", admitió antes de precisar que todo dependerá de los "números de la entidad" y de pedir que las subastas se realicen cuanto antes.

NO A JUBILARSE En la presentación a la prensa de los resultados del grupo, Botín dejó claro que piensa afrontar estos proyectos al frente del Santander, pese a sus 78 años. "Aquí está el consejero delegado (Alfredo Saénz, 70 años) y yo; estamos a pleno rendimiento", afirmó para tratar de aparcar los rumores que de forma periódica apuntan a su retiro.

El presidente auguró un fuerte incremento de los resultados en los próximos ejercicios, aunque admitió que el beneficio no se "normalizará" hasta el 2013 o el 2015, "un año más tarde" de lo que preveía hasta ahora el banco. Esta mejora responderá, sobre todo, a que el grupo estima que no tendrá que hacer los fuertes saneamientos de los últimos años que, particularmente en el 2012, son los que han penalizado los beneficios.

El año pasado el banco hizo provisiones para hacer frente a las pérdidas que le ocasionan los impagos y devaluaciones de sus activos por 18.800 millones de euros, el 54% más que en el 2011. De esta cantidad, 6.140 millones se destinaron a cubrir el saneamiento extraordinario de los activos inmobiliarios forzados por el Gobierno. Esta es la principal causa del desplome de los beneficios del grupo. De hecho, el banco solo ganó en España unos 100 millones de euros y el negocio de banca comercial en el país entró en pérdidas en el 2012 como consecuencia de estos saneamientos, según fuentes del grupo.

El banco solo precisó las pérdidas de Banesto, su filial a la que está absorbiendo, que perdió 955 millones. Para soltar lastre, el grupo vendió 33.500 inmuebles el año pasado, de los que unos 31.000 fueron pisos, con un descuento medio del 51%.

La exposición inmobiliaria cayó de 24.900 a 12.500 millones, y el banco quiere quedarse sin pisos en balance entre este año y el siguiente. Para ello ha reservado otros 800 millones de euros en provisiones para el 2013. La mora del grupo Santander es del 4,54%, pero en España es del 6,74% (9,65% sus oficinas y 6,28% en Banesto).