La economía española se encarrila hacia el año de recesión que las expectativas oficiales sitúan en una caída del 1,7% para el conjunto del 2012. El boletín económico del Banco de España de junio, publicado ayer, constata que en el segundo trimestre la recesión se agrava. "La información más reciente, referida al segundo trimestre, apunta a que la actividad ha seguido disminuyendo a un ritmo más intenso". Es decir, la actividad ha ido más allá del descenso del 0,3% de enero abril, en términos intertrimestrales, y del 0,4%, en tasa interanual.

El Banco de España no da datos de la evolución del PIB, aunque sí de otros componentes de la oferta y la demanda. De ellos, tan solo los referidos a la llegada de turistas hasta mayo arrojan saldo positivo. Se trata de las cifras de Frontur, que reflejan que la entrada de turistas no residentes subió el 5,8% interanual.

Más allá de estos datos, se pone de manifiesto que "los indicadores que miden la confianza de los hogares y de los comerciantes minoristas se han situado, en los meses de abril y mayo, por debajo de la media del primer trimestre". Las matriculaciones de coches particulares aceleraron en mayo su retroceso interanual hasta el 15,3%. Acentúan su descenso interanual el índice de comercio al por menor y el indicador de ventas de bienes y servicios.

Las exportaciones no han sido el colchón para amortiguar la caída de la actividad, ya que las ventas al exterior de bienes descendieron el 0,5%. La debilidad de las ventas de automóviles no pudo ser compensada por el mayor dinamismo de las exportaciones de bienes intermedios.

La ralentización económica ha tenido un efecto directo en el mercado laboral, en el que se intensificó la destrucción de empleo iniciada en el segunda mitad del 2011. La cifra de afiliados a la Seguridad Social disminuyó en mayo un 3,4%, mientras que la tasa interanual de desempleados se aceleró en 1,4 puntos porcentuales, hasta el 12,5%.

TOMA DE POSESION El día en el que el nuevo gobernador del Banco de España, Luis María Linde, tomo posesión oficial del cargo, la institución aprovechó para recordar que los test de estrés que realizan firmas independientes a los bancos españoles son responsabilidad del Banco de España. La entidad dedica un capítulo a explicar cómo funciona el mecanismo de asistencia financiera que ha pedido el Gobierno al Eurogrupo.

La cifra final que se solicite, recuerda el Banco de España "ha de derivarse de pruebas de resistencia, cuya realización es responsabilidad del supervisor nacional". El Gobierno decidió que las pruebas fueran realizadas por las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman, que determinaron que las necesidades de capital de la banca ascenderían, en el peor de los escenarios, a una cantidad de 62.000 millones de euros.