En un día "difícil y complicado" en el que la deuda española ha sufrido un severo castigo de los mercados financieros y el bono a 10 años ha llegado al 7,16%, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha subrayado que "España es un país solvente" y que los inversores lo reconocerán "más pronto que tarde".

En una corta comparecencia ante la prensa española en Los Cabos (México), donde se celebra la séptima cumbre del G-20, el ministro ha dicho que "la economía española es una economía solvente, con capacidad de crecimiento, con empresas privadas fuertes, con superávit comercial con la zona euro, que ha reducido fuertemente su déficit externo y que tiene un fuerte compromiso con la consolidación fiscal y reformas estructurales importantes". El ministro se mostró convencido de que tales esfuerzos no se corresponden con la penalización que están aplicando los mercados financieros a España "y eso es algo que tiene que acabar reconociéndose en los próximos días o semanas".

El ministro evitó referirse a la adopción de nuevas medidas económicas por parte del Gobierno en línea con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), desde donde se ha pedido a España que adelante una subida del IVA y valore un nuevo recorte de salarios entre los empleados públicos. Ha dicho que, después del encuentro con la prensa, iba a reunirse con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, y ha subrayado los aspectos positivos sobre la economía española que también incluye el informe del organismo internacional. De Guindos ha afirmado que las reformas pendientes de adoptar por el Gobierno español son las que están marcadas en el Programa de Estabilidad que remitió a Bruselas en abril.

En relación a si del G-20 saldrá un mensaje de apoyo a la economía europea, De Guindos ha confiado en que de la cumbre saldrá un mensaje "muy concluyente" de unidad si bien a quien corresponde adoptar decisiones es a la propia Unión Europea. El ministro se ha avanzado que "en los próximos días", en las próximas reuniones de líderes europeos en Roma (adonde participarán España, Italia, Francia y Alemania) y del Consejo Europeo se producirán decisiones "muy rápidas" relacionadas con la unidad fiscal y bancaria.