El Gobierno mantiene celosamente el secreto de las líneas estratégicas de los Presupuestos Generales del Estado que se presentan mañana viernes. Pero, sin duda, serán los más austeros y restrictivos de la historia de la democracia y lastrarán más el exiguo crecimiento económico. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, avanzó ayer que el PIB del primer trimestre del año será "igual de malo" que el del cuarto trimestre del 2011, cuando la economía retrocedió un 0,3%. Guindos dejó claro, en un foro que los primeros seis meses del año serán "extremadamente duros y difíciles".

El Gobierno trabaja con la previsión de una caída del 1,7% del PIB para el conjunto del año, con dos partes diferenciadas. Un primer semestre negativo y un segundo en el que la economía se empezará a estabilizar y se producirá un "rebote", en palabras de Guindos, como consecuencia de la implementación de las medidas económicas.

La gran incertidumbre radica en las fórmulas con las que cuenta el Gabinete para cuadrar el déficit del conjunto de las administraciones del Estado, tras comprometerse con Bruselas a rebajarlo hasta el 5,3%, desde el 8,51%. Según fuentes empresariales que han mantenido contactos con el Ejecutivo en los últimos días, sobre la mesa hay diversas posibilidades relacionadas con las figuras tributarias.

IMPUESTOS Una de las que se ha analizado es una posible subida del IVA reducido y superreducido. El primero es el que grava con un 8% los alimentos, los refrescos, los animales destinados al consumo humano; la asistencia sanitaria; el transporte de viajeros y utilización de autopistas, entre otros capítulos. El superreducido, que es del 4%, se aplica a productos de primera necesidad como el pan, la leche y los productos frescos. El Gobierno ha estudiado subidas moderadas de estos dos impuestos sin tocar el IVA general, que es el que tiene un mayor impacto recaudatorio. Fuentes empresariales señalaban ayer que una subida de estos tipos puede topar con dificultades en Bruselas y, además, tener efectos contraproducentes, ya que la Administración compra productos y servicios sanitarios.

El Gobierno también está trabajando en una reforma del impuesto de sociedades, que beneficia a los grandes grupos empresariales y les permite actualmente tributar a un ritmo menor que las pequeñas y medianas empresas. La menor presión fiscal sobre estas grandes corporaciones tiene lugar a través de la aplicación de desgravaciones y de las exenciones que reducen los impuestos que pagan.

El ministro de Economía y Competitividad reconoció ayer que las "subidas o retoques" de impuestos que puedan contemplar los Presupuestos Generales para 2012 serán "equitativas y temporales", y aseguró también que habrá que esperar a mañana, viernes, para ver si el Gobierno aprueba algunas subidas.

REDUCCION DEL GASTO Lo cierto es que el Gobierno necesita incorporar otros 12.400 millones de euros al capítulo de los ingresos de los presupuestos. Y, en esta partida, no se pueden contabilizar futuras privatizaciones. Guindos volvió a insistir en que el esfuerzo del ajuste debe centrarse en la reducción del gasto improductivo, "que es de varios miles de millones". Respecto a los ajustes ya adoptados por el Gobierno de Mariano Rajoy, el titular de Economía añadió que "no fueron plato de buen gusto porque se trató de una decisión muy compleja".

El Gobierno es consciente de que, en paralelo a los recortes pactados para cumplir el déficit que exige Bruselas, tiene que acelerar el saneamiento de la banca para que el crédito fluya. Por este motivo, prevé acelerar en los próximos días la subasta de Catalunya Caixa y Banco de Valencia. El Ejecutivo debe decidir de qué manera financia estos rescates, ya que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) está vacío.