La economía estadounidense atraviesa una situación cuanto menos paradójica. Sus grandes empresas registraron en enero un récord de liquidez (1,24 billones de dólares), pero como la demanda interna está aún lejos de las expectativas, no saben muy bien qué hacer con las montañas de dinero que se acumulan en sus balances. En lugar de invertirlo en nuevas plantas de producción y puestos de trabajo, gigantes como Walmart, Walt Disney o Lockheed Martin lo están dedicando a comprar sus propias acciones, unas operaciones de autocartera que premian a los accionistas y por extensión a sus directivos, muchos de los cuales cobran en stock options.

Apple ha sido la última de las grandes compañías en sumarse a esta tendencia de repartir beneficios entre los accionistas. La empresa que dirige Timothy Cook anunció ayer que invertirá unos 10.000 millones de dólares los próximos tres años para comprar sus propias acciones con el fin de recompensar la fidelidad de sus inversores y atraer a otros nuevos accionistas. También se dispone a repartir dividendos, algo que no hacía desde 1995. A partir de julio, pagará 2,65 dólares por acción al trimestre.

UN CHALECO ANTIBALAS Apple pretende situarse así entre las compañías que más dividendos reparten en EEUU y dar temporalmente salida a esos 97.600 millones de dólares de los que dispone en efectivo, casi un tercio de la liquidez corporativa en EEUU. "Incluso con estas inversiones, podemos mantener un chaleco antibalas para hacer frente a las oportunidades estratégicas y disponer de suficiente efectivo para gestionar nuestro negocio", dijo ayer Cook en una teleconferencia con analistas de Wall Street.

El negocio va viento en popa para la compañía de la manzana, pese a las dudas que se abrieron tras la muerte de su fundador, Steve Jobs, en octubre. No solo es la compañía con mayor capitalización bursátil del planeta, sino que sus nuevos productos siguen despertando el entusiasmo voraz de los consumidores. La nueva tableta iPad se está vendiendo como rosquillas, tanto que Cook dijo que el pasado fin de semana se registró un récord de ventas.

Pero los analistas consideran que los dividendos prometidos por Apple son relativamente conservadores, como demuestra que sus acciones subieran solo en torno al 2% para situarse en 597.80 dólares. Los expertos también creen que es una medida acertada para satisfacer a los inversores, ya que la compañía obtenía menos de un 1% de intereses por su efectivo. Apple se gastará con estas operaciones unos 45.000 millones de dólares.