Casi cuatro años después de su gran crisis, la gran banca de Estados Unidos va recuperando su salud, pero lo hace de forma desigualada y algunas de sus principales entidades siguen teniendo puntos débiles. Así lo confirman los resultados de la tercera ronda de pruebas de estrés realizadas por la Reserva Federal, que, según se anunció el martes, no han superado en alguna de sus partes cuatro de las 19 entidades analizadas: Citigroup, Ally Financial, Sun Trust y Met Life.

Solo Ally no cumple los requisitos de capitalización en el escenario crítico diseñado por la Fed, que imagina un paro del 13% (casi cinco puntos por encima de la tasa actual del 8,3% en EEUU), una caída del precio de la vivienda del 21%, severos shocks en el mercado y retrocesos económicos en Europa y Asia que costarían a la banca casi 409.000 millones de euros en nueve trimestres. Sin embargo, la Fed ha pedido a Citigroup, SunTrust y MetLife que presenten nuevos planes de capitalización, lo que de hecho se traduce en un rechazo a sus planes de reparto de dividendos y recompra de acciones. No se ha forzado a ningún banco a elevar inmediatamente su capital.

Primeros efectos

Los resultados (cuyo anuncio se adelantó dos días sobre el calendario previsto ante la diseminación prematura de información) empezaron a castigar ayer tras el cierre de la bolsa a las entidades señaladas como problemáticas. A las saneadas, les abrió la puerta para iniciar el reparto de dividendos y la recompra de acciones.

Según un análisis de RBC Capitals citado por The Wall Street Journal, los inversores podrían recibir casi 24.500 millones de euros el próximo año por esos conceptos. Pero no faltan analistas que consideran precipitada la luz verde que ha dado la Fed. "Es irresponsable", criticaba en The New York Times Anat Admati, profesor de Finanzas y Economía en la Universidad de Stanford, que considera que es demasiado pronto para que la Fed permita acciones que pueden reducir capital y exponer a la economía general a más riesgo.