El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el presidente de la CEOE, Juan Rosell, han constatado hoy sus diferencias sobre la reforma laboral en una reunión que han mantenido en la sede socialista. Fuentes socialistas han destacado a Efe que en la reunión, que ha durado una hora y media, se ha comprobado que las posiciones de ambos sobre la reforma laboral están distantes y son muy distintas.

Además, Rubalcaba y Rosell han analizado la situación económica en España y en Europa, la situación financiera y la grave falta de crédito que sufren las empresas españolas y el retraso en el pago a los proveedores por parte de las administraciones públicas. Al respecto, las fuentes han resaltado que ambos dirigentes han acordado mantener contactos para seguir la evolución de la economía y colaborar en dos asuntos que consideran de gran relevancia: la mejora de las exportaciones españolas y la apuesta por mantener y fortalecer las inversiones en I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación ), un sector clave para el futuro de la economía española.

La entrevista se ha producido a petición de Rubalcaba, quien el día que fue elegido como nuevo secretario general del PSOE (el 4 de febrero) anunció su intención de reunirse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los líderes sindicales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez. En cuanto a la reforma laboral, Rubalcaba, tal y como le explicó ayer a Rajoy, la rechaza, por lo que el grupo parlamentario socialista va a presentar una enmienda a la totalidad.

Los cambios introducidos en el mercado laboral por el PP dan para Rubalcaba un "poder omnímodo" a los empresarios, lo que rompe el equilibrio básico de la legislación laboral de la democracia.

Por su parte, Rosell considera que la reforma va "en la buena dirección", aunque advierte de que los empresarios hubieran ido "más allá". Por ello, la CEOE demanda que en la tramitación parlamentaria de la reforma se apruebe una ley que regule el derecho a la huelga y que se reduzcan los dos años en que un convenio ya expirado y sobre el que no hay acuerdo pueda seguir en vigor (la conocida como ultraactividad). La patronal que dirige Rosell también quiere que se incorpore a la reforma el acuerdo alcanzado con los sindicatos para trasladar tres festivos de mitad de semana a los lunes para evitar los conocidos como "macropuentes".