Repsol-YPF y la petrolera mexicana Pemex han firmado la pipa de la paz, al menos, durante los 10 próximos años. Tras el enfrentamiento derivado de la alianza de Pemex con la constructora Sacyr, ambas petroleras han ratificado un acuerdo de intenciones para iniciar negociaciones que conduzcan a una alianza industrial con un plazo de 10 años que contribuya a mejorar sus respectivos planes empresariales y establecer vías de cooperación mutua.

Además, Pemex ha acordado con Repsol mantener una participación accionarial de entre el 5% y el 10% durante los próximos diez años. En la actualidad, el grupo mexicano dispone de un 9,5% en la compañía presidida por Antonio Brufau.

Hace semanas, la petrolera mexicana se lanzó a la compra de acciones de Repsol porque su pacto con Sacyr, principal accionista en la española, se había roto con la marcha forzada de Luis del Rivero. Repsol y Pemex se comprometen a asentar la nueva alianza sobre principios de "reciprocidad, beneficio y colaboración mutuos", con vocación de largo plazo y no exclusividad.

Según Repsol y Pemex, los ámbitos de la alianza serán el upstream (exploración y producción) y el GNL (gas natural licuado) en América, así como el downstream (refino y marketing ) en América, España y Portugal. Las partes se comprometen a valorar el ofrecimiento de la otra en las oportunidades de negocio que surjan en estas áreas, al tiempo que Pemex contará con Repsol en la evaluación y promoción de oportunidades de negocio en el marco constitucional y legal del sector de hidrocarburos en México.

Para el seguimiento de la alianza, se creará un comité estratégico, un comité de upstream y GNL y un comité de downstream con representación paritaria de Repsol y Pemex. Por otro lado, el consejo de administración de Repsol aprobó también proponer a la junta de accionistas la eliminación, dentro de los estatutos sociales, de la limitación al número máximo de derecho de voto que puede emitir un mismo accionista.