Las grandes inmobiliarias españolas están viviendo en sus carnes la desaceleración de la compra de viviendas y ayer lanzaron el mensaje de que el precio de los pisos no solo no bajará, sino que en los próximos dos años puede dispararse "vertiginosamente" si se frena en exceso el ritmo constructor. Fernando Martín, presidente del llamado G14, que agrupa a las mayores inmobiliarias que cotizan en bolsa y otras firmas del sector, advirtió ayer de que si no se agilizan los trámites administrativos para poner suelo urbanizable a punto para edificar, dentro de dos años asistiremos a nuevas subidas desenfrenadas de la vivienda.

Martín, que preside la empresa Martinsa-Fadesa, hizo estas declaraciones durante una jornada sobre el sector inmobiliario. El, al igual que otros ponentes del G14, lanzó el mensaje de que los precios no bajarán y que los tipos de interés frenarán su escalada, por lo que sigue siendo un buen momento para comprar.

El empresario recordó que las estimaciones sobre la evolución de la población en España apuntan a una demanda anual de 450.000 nuevas viviendas que deberá tener su respuesta y apuntó que lo que está sucediendo en la construcción residencial es más un ajuste que una crisis. Los promotores evitan referirse al estoc de pisos acabados sin vender que hay en España, que algunas fuentes del sector cifran en 300.000 viviendas, mientras que las grandes inmobiliarias aseguran que está casi todo vendido.

MENOS OBRAS INICIADAS El presidente del G14 aseguró que en el último trimestre el número de viviendas iniciadas ha caído el 60% y resaltó el coste social de esta circunstancia, ya que, según dijo, por cada vivienda no iniciada el paro aumenta entre 2 y 2,4 personas. Sin embargo, y a pesar de la caída de actividad futura que anticipan los visados de obra nueva, por el momento el ritmo de viviendas acabadas es el más fuerte de los últimos años. Así, según datos del Ministerio de Fomento, en los cinco primeros meses del 2007 se acabaron 27.900 viviendas más que en el mismo periodo del 2006.

Los dirigentes de las grandes inmobiliarias se quejaron del excesivo tiempo que se necesita en España para lograr que un terreno sea edificable, que cifraron en unos seis años, y advirtieron de que esta circunstancia puede ser un freno para la actividad.