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Fútbol sala

Antonio García, nuevo entrenador de porteros de España: "Formar parte de la selección española es cumplir un sueño"

El entrenador cordobés acaba de poner fin a una etapa de nueve años en el fútbol sala asiático para entrar en el cuerpo técnico de España como entrenador de porteros

Antonio García, en el Palacio Municipal de Deportes Vista Alegre.

Antonio García, en el Palacio Municipal de Deportes Vista Alegre. / Víctor Castro

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Antonio Raya

Antonio Raya

Córdoba

-¿Cómo se gestó su fichaje por la selección española?

-Mi fichaje se gesta a raíz de que me contacta Jesús Velasco y muestra interés en que pueda incorporarme al cuerpo técnico de la selección como entrenador de porteros. Jesús y yo nos conocimos hace años en Vietnam. Él estaba de visita turística con su pareja y yo trabajando allí. Coincidimos, estuvimos cenando un par de días y surgió cierta afinidad, al menos yo la percibí, en cuanto a nuestra forma de entender el entrenamiento y, concretamente, el entrenamiento de porteros.

Mantuvimos el contacto de manera muy esporádica mediante mensajes. Yo le felicitaba cuando obtenía algún éxito con el Barça y, posteriormente, ya con la selección, hasta que recibí una llamada y me comentó que existía esta posibilidad. Finalmente terminó cerrándose un acuerdo ahora, cuando comienza la temporada 2026-27, sobre todo con la vista puesta en nuestro principal objetivo, que es la clasificación de España para el Mundial de 2028. La Main Round comienza en octubre.

-¿Cuál va a ser fundamentalmente su labor dentro del cuerpo técnico?

-Las funciones principales están muy claras. Voy a ser el responsable del área de porteros de la selección absoluta en lo que se refiere al entrenamiento y al seguimiento de los porteros seleccionables. Lógicamente, toda esa información se la trasladaré al seleccionador y él tendrá la última palabra a la hora de decidir. Pero ese seguimiento, esa recopilación de información y ese punto de vista técnico específico me corresponden a mí.

También está la opción de asesorar o guiar a porteros que ahora mismo no están en ese ‘top’ de ocho o diez seleccionables, pero que tienen futuro y están en nuestro radar porque pueden convertirse en internacionales. Queremos ayudarles mediante asesoramiento ‘online’ para que vayan mejorando su nivel.

Y habría una tercera pata, que sería la formación de técnicos en todas las territoriales mediante jornadas de reciclaje o cursos de la propia Federación.

Antonio García, en Córdoba.

Antonio García, en Córdoba. / Víctor Castro

-¿Cuándo comienza su trabajo con la selección y cuál es el calendario que tienen por delante?

-El 1 de septiembre empezamos con una reunión de coordinación con todos los miembros del ‘staff’ de las selecciones masculinas. En octubre tenemos el primer compromiso, que sería la Main Round, con Finlandia y Macedonia del Norte como rivales. También está prevista para noviembre la Finalissima, que se disputaría en Brasil como país organizador. La información que nos llega, aunque todavía no está confirmada oficialmente, es que España se enfrentaría a Argentina a semifinales y en la otra se medirían Portugal a Brasil, y que los ganadores jugarían la final. Como sabemos, es el torneo que une a UEFA y Conmebol, tanto en fútbol como, en este caso, en fútbol sala, y sería su segunda edición.

Después continuaríamos en noviembre con la Main Round y tendríamos también partidos en enero y febrero. Posteriormente, en abril, si nos hemos clasificado como primeros de ese grupo de tres de la Main Round, estaríamos exentos del ‘playoff’ y podríamos colocar ahí algún torneo o algún partido amistoso de preparación. Eso todavía no está definido. A grandes rasgos, ese sería el calendario que tenemos desde septiembre hasta abril.

"Formar parte de la selección española es cumplir un sueño"

-¿Qué representa para Antonio García entrar en la selección española, además siendo la vigente campeona de Europa?

-Es lo máximo. Formar parte de la selección española es cumplir un sueño. Yo he sido portero y, cuando me fui a Asia con Miguel Rodrigo en 2017, decidí especializarme en el entrenamiento específico de porteros. Se trataba de poder aportar mi experiencia como portero y dedicarme en exclusiva a estudiar y analizar esa área. Todo el mundo coincide en que el portero es posiblemente el puesto más importante de un equipo, pero tradicionalmente nunca se le ha atendido como merece, con una persona que pueda dedicarse en cuerpo y alma o de manera exclusiva a él. Para mí es lo máximo dedicarme de lleno a algo que me ha gustado desde siempre, que yo he practicado, dentro del deporte que amo y, además, hacerlo ahora con mi selección y representando a mi país.

También quiero llenarme de experiencias, porque creo que eso es lo más importante para una persona y para un profesional. Al final no nos llevaremos nada material, pero sí el cúmulo de experiencias que seamos capaces de acumular durante nuestros años.

Después de casi una década en Asia, me toca dar este paso. Creo que es importantísimo, el más importante de mi carrera a nivel profesional. Es vivir otra experiencia desde el punto de vista del fútbol sala, pero ahora quizás más centrada en Europa, conocer otros países, otras selecciones y, sobre todo, trabajar en el día a día con los mejores.

Para mí, tanto Jesús como Chicho forman un cuerpo técnico ganador. Es un proyecto totalmente ganador y poder trabajar con ellos codo con codo supone primero una responsabilidad, pero sobre todo es un honor. Y, por supuesto, poder trabajar con los mejores porteros de España me obliga a tener también una gran autoexigencia para estar a la altura.

-Precisamente hablando de porteros, Fabio estuvo en la última convocatoria de la pasada temporada. ¿Qué valoración haces de él?

-Desde la distancia he ido siguiendo las distintas convocatorias que ha realizado la selección española. Fabio estuvo en Finlandia en la última convocatoria, en esos partidos amistosos que jugó España.

Como decía antes, mi trabajo es intentar mantener un radar de todos los porteros seleccionables. Desafortunadamente, y creo que es algo evidente, cada vez hay menos porteros españoles seleccionables porque muchos clubes están tendiendo a fichar porteros brasileños o de otras nacionalidades. Eso reduce el número de opciones para la selección. Creo que es un aspecto importante que tenemos que mejorar en el futuro: conseguir que se formen porteros españoles con capacidad para jugar con el pie y con nivel suficiente para que los clubes de Primera División no tengan que recurrir a porteros extranjeros.

Entiendo que la selección manejará ese núcleo de ocho o diez porteros con mayores posibilidades de ser seleccionados y, en función del momento de forma, Jesús Velasco decidirá quiénes acuden a cada convocatoria.

"Tenemos que formar porteros españoles con capacidad para jugar con el pie"

-Desde hace aproximadamente una década los jugadores cordobeses tienen una presencia prácticamente constante en las listas de la selección. ¿Qué tiene Córdoba para producir tantos jugadores con nivel internacional?

-Creo que demuestra el buen trabajo que se hace en los clubes. Al final, una selección se surte del buen hacer de los clubes, de la formación que reciben esos jugadores durante su etapa formativa y, posteriormente, como profesionales.

Si hablamos de algunos de los más asiduos, podemos mencionar a Cecilio, Boyis, Andresito en su momento, que ahora está en Malasia, Carlos Barrón, Bebe, o César Velasco... Y seguro que se me olvidan muchos.

Hay multitud de jugadores y eso demuestra que la formación y el tipo de trabajo que se hace en la base en Andalucía, y concretamente en Córdoba, es bueno. Pero hay que seguir mejorando, porque todo siempre se puede hacer mejor.

Tenemos que estar muy orgullosos de esos jugadores, de los clubes que los han formado y también de los entrenadores cordobeses que trabajan con esos chicos durante sus etapas de formación.

Creo que también demuestra la evolución del jugador andaluz. Recuerdo que hasta hace no muchos años numerosos jugadores cordobeses tenían que marcharse fuera de nuestra comunidad autónoma porque aquí no había equipos de Primera División.

Afortunadamente eso ha cambiado. Ya tenemos varios equipos cordobeses en la máxima categoría, algo que hace ocho o diez años no sucedía. Eso también favorece que aparezcan jugadores. Tener clubes de Córdoba, Jaén, El Ejido, Almería, Málaga o, en su momento, Sevilla con el Betis aumenta las posibilidades de que los jugadores de estas provincias puedan competir en Primera División y llegar a la selección española.

"El tipo de trabajo que se hace en la base en Córdoba es bueno"

-Su trayectoria en Asia ha sido muy larga. ¿Cuántos años ha estado allí y en qué lugares ha trabajado?

-Ha sido una trayectoria larga, aunque en realidad se puede dividir en dos etapas. En 2017 llegué de la mano de Miguel Rodrigo a Vietnam, a la selección nacional y al club Thai Son Nam, que es el club más potente y representativo del país. Estuvimos allí ocho años con diferentes seleccionadores. Miguel se marchó después de dos años y medio porque decidió volver a España. Posteriormente se incorporó un seleccionador vietnamita con el que conseguimos, durante el periodo del Covid-19, la clasificación para el Mundial. Fue mediante un famoso ‘playoff’ contra Líbano, en Emiratos Árabes. Nos clasificamos sin ganar ningún partido, empatando 0-0 y 1-1, gracias al valor doble de los goles porque en aquel momento se había pactado así el sistema de competición. Aquello nos permitió disputar el Mundial de Lituania.

Después de ese seleccionador vietnamita se incorporó Diego Giustozzi, campeón del mundo con Argentina, con el que estuve trabajando hasta hace aproximadamente año y medio o dos años.

Tras ocho años llegamos al final de una etapa muy bonita profesionalmente y también muy fructífera a nivel personal. Creo que vivir fuera de España, y hacerlo en un país como Vietnam, te cambia. Te da una visión diferente del mundo, conoces a gente muy interesante y no hablo solamente de fútbol sala, sino también de un punto de vista vital y social.

Dejas muchos amigos cuando te marchas y, sobre todo, descubres que existen muchas formas de vivir. Yo estaba en mi micromundo de Córdoba, relacionándome siempre con las mismas personas y dentro de un contexto muy poco cambiante. Cuando sales te das cuenta de que hay gente que vive de otra manera y eso te abre la mente, te cambia la perspectiva y te permite descubrir que existen muchas maneras de vivir y muchas cosas que ver y disfrutar.

Después de Vietnam dimos el salto a Tailandia para trabajar con el club Black Pearl United. Allí tuve la oportunidad de trabajar con dos entrenadores españoles: primero Juanma Marrube, durante la primera temporada, y en esta última media temporada con David Real.

Era un trabajo diferente, aunque el día a día era similar al del club de Vietnam porque teníamos entrenamiento diario y competición semanal. La liga tailandesa es muy competitiva, a diferencia de la vietnamita, que tiene menos equipos con capacidad para competir. En Tailandia hay una mayor tradición de jugadores extranjeros desde hace muchos años. Casi todos los clubes cuentan con dos extranjeros e incluso algunos tienen tres en plantilla, aunque solamente puedan jugar dos.

El Black Pearl United es un club muy joven, creado en 2020, y a nivel organizativo todavía tiene muchos aspectos que mejorar, pero es competitivo y aspira a estar en los puestos de cabeza.

Este año se ha conseguido además que cambie el sistema de competición y haya una fase final de ‘playoff’, como ocurre en ligas europeas como la española. Hasta ahora nunca había sucedido.

El equipo aspira como mínimo a meterse en la final o, al menos, a competir con el conjunto más fuerte de allí, el Thakam, que lleva tres años ganando la liga. Es un auténtico dominador y aglutina a prácticamente todos los jugadores de la selección tailandesa, por lo que resulta muy difícil competir contra ellos. Pero creo que en un sistema de ‘playoff’ puede darse alguna sorpresa. Confío en que el trabajo que hemos dejado allí, ahora que acaba de empezar la segunda vuelta y yo he tenido que marcharme, dé sus frutos y el club vaya a más y pueda conseguir cosas bonitas.

Además, gracias a ese bagaje de casi diez años, nueve años y medio, por Asia surgen otras oportunidades, como trabajar para FIFA como instructor, aportar mi granito de arena en artículos técnicos cuando se disputa un Mundial, ejercer como experto técnico o impartir cursos por todo el mundo.

Todo eso también me enriquece mucho. Mis dos pasiones son el alto rendimiento y la formación, y esto me permite combinar ambas cosas: entrenar porteros de máximo nivel en el día a día, ahora con la selección española, y también formar técnicos y entrenadores para contribuir al desarrollo de nuestro deporte por todo el mundo.

-Después de tantos años trabajando en el extranjero, ¿ha cambiado su manera de entender el fútbol sala?

-Esa visión internacional siempre te cambia y te amplía la mirada. Te das cuenta de que hay muchas maneras de jugar al fútbol sala. Podemos pensar que todo se acaba en España, y no es así. El fútbol sala es mucho más.

Te das cuenta, por ejemplo, de que existe un club japonés como el Nagoya que puede ser tan profesional como cualquier club profesional español. También descubres muchas formas de jugar y muchos modelos que no son los que estamos acostumbrados a ver en España, pero que son igualmente válidos y aportan otras maneras de entender nuestro deporte desde el punto de vista táctico. También encuentras muchos jugadores de calidad y te llevas bastantes sorpresas positivas.

Lógicamente, hay determinadas ligas, equipos o contextos muy mejorables. Es una zona donde el fútbol sala todavía está en pleno desarrollo y en un proceso de mejora.

Pero, básicamente, diría que no debemos creernos el ombligo del mundo. Es importante observar otras ligas y ampliar nuestra imagen del fútbol sala. Tener la posibilidad de ver partidos de la liga vietnamita, tailandesa o japonesa te ofrece otro punto de vista.

"Es importante observar otras ligas y ampliar nuestra imagen del fútbol sala"

-¿Cómo ha visto desde la distancia la evolución del Córdoba Futsal? La etapa del ascenso y su consolidación en Primera le ha pillado fuera de España.

-Me marché precisamente cuando era entrenador del Córdoba Futsal, en abril de 2017. Ya no podíamos ser primeros porque Cerro Reyes había ganado la liga, o prácticamente era campeón, en Segunda B, y nosotros íbamos a ser segundos sí o sí.

Me fui tres o cuatro partidos antes de que terminara la competición y posteriormente la Liga Nacional invitó al Córdoba, por coeficiente y clasificación, a competir en Segunda División la temporada siguiente.

A partir de ahí lo he seguido desde la distancia. Se mantuvieron bastantes jugadores de la etapa en la que yo era entrenador y llegaron otros a los que también conocía, como César. Yo lo había entrenado en Lucena, se incorporó aquel año en Segunda, hizo una gran temporada y ahora es un jugador consolidado en Primera.

El Córdoba duró poco en Segunda División. Tuvo un gran rendimiento y unos grandes resultados en aquel famoso ‘playoff’, primero contra el Betis y posteriormente contra Mengíbar en la segunda temporada. A partir de ahí ha conseguido algo que no es nada fácil: consolidarse en Primera División. Precisamente hablé el otro día con alguien sobre este tema y llegábamos a la conclusión de que tiene muchísimo mérito estar siete temporadas consecutivas en la máxima categoría. Es algo muy importante para Córdoba. Creo que quizás no lo valoramos suficientemente y que lo haremos si algún día nos falta.

Los que ya tenemos cierta edad hemos vivido muchos años en el desierto. En Córdoba había buenos jugadores de fútbol sala, pero no había nada en Primera, ni en Segunda, y había muy poco en Segunda B.

Para los más jóvenes quizás sea normal y no le den la importancia que tiene, pero yo puedo decir que quien puede ver cada quince días fútbol sala del máximo nivel en Vista Alegre es un privilegiado. Cuando yo era joven o juvenil no pude disfrutar de algo así. Creo que hay que colocar este proyecto en el lugar que merece y seguir apoyándolo.

Este año vive un momento ideal con una plantilla de garantías, con el nuevo formato de liga, pueden tener opciones de conseguir algo que hasta ahora no se ha conseguido que es una clasificación para la Copa de España, un ‘play off’ o algo importante que ilusione más todavía a su afición y capte más aficionados todavía, que puede ser la asignatura pendiente que tiene.

"Quien puede ver cada quince días fútbol sala del máximo nivel en Vista Alegre es un privilegiado"

El entrenador cordobés de fútbol sala Antonio García, en Córdoba.

El entrenador cordobés de fútbol sala Antonio García, en Córdoba. / Víctor Castro

"Tenemos que intentar que las pegas sean constructivas y que no consistan en poner pegas a lo que haga cada uno"

-Por último, ¿qué opinión tienes sobre el nuevo sistema de competición y los cambios en el reglamento, algunos de los cuales finalmente se han retirado?

-Creo que el ser humano es reacio al cambio. Nuestro cerebro está hecho para sobrevivir, no para cambiar, y por eso cualquier modificación rara vez es aceptada de buena gana inicialmente.

Pero si queremos evolucionar, crecer como deporte, seguir avanzando hacia la profesionalización completa, atraer patrocinadores, ser atractivos para las marcas y conseguir que una televisión pueda emitir un partido en una hora y media y no en dos horas, agilizando la retransmisión, hay que cambiar.

Entiendo que puede haber determinados cambios que no sienten bien o que haya que discutir. Y me remito a la Federación, que ha sabido rectificar, llegar a acuerdos y escuchar a los entrenadores y a los clubes. Se ha echado atrás lo de los ocho minutos de descanso para volver a los diez anteriores y también se ha respetado la posibilidad de disponer de un tiempo muerto por parte en cada mitad.

Creo que eso es muy positivo. No se está imponiendo nada. Se ha planteado una propuesta, se ha hablado, se ha modificado y se ha rectificado.

Es importante mantener ese diálogo, que exista consenso y que puedan sentarse clubes, Federación e incluso entrenadores para debatir y encontrar la mejor solución. Al final, que al fútbol sala le vaya bien nos interesa a todos: jugadores, entrenadores, selección, Federación y periodistas.

Que le vaya bien al Córdoba Patrimonio o al fútbol sala en cualquiera de las ciudades que tienen un equipo en Primera o Segunda División es positivo para todos.

Tenemos que intentar que las críticas sean constructivas y no consistan siempre en poner pegas a lo que hace cada uno, porque si no hubiera cambios todavía estaríamos en la Edad de Piedra, haciendo fuego con un palo y vestidos con un taparrabos.

Los cambios son necesarios. Habrá algunos mejor fundamentados y que respondan realmente a aquello que hay que mejorar, y que terminarán asentándose y ayudando al desarrollo de nuestro deporte.

No podemos olvidar que el fútbol sala es un deporte muy joven. Está en pañales comparado con otros deportes que nos llevan cien años de adelanto. Baloncesto o balonmano, por ejemplo, están a años luz en cuanto a desarrollo como deportes.

Nosotros tenemos la suerte de estar bajo el paraguas de FIFA. Algunos no lo consideran una ventaja, pero yo, que estoy dentro como instructor FIFA, creo que es importante estar amparados por ella porque nos ofrece posibilidades que si fuéramos independientes no tendríamos.

A partir de ahí tenemos que saber aprovechar esa circunstancia para crecer y desarrollarnos, siempre que se respete nuestra naturaleza y nuestra esencia, porque nosotros no somos fútbol. Pertenecemos a la familia del fútbol, pero el fútbol sala tiene sus propios matices. Es un deporte ‘indoor’, un deporte de cancha, y tiene una serie de características que no son las del fútbol. Siempre que se respete esa idiosincrasia, tenemos que aprovechar y sacar partido de estar dentro de ese paraguas.

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