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Voleibol

El cordobés Ricardo Torronteras hace campeón de la Superliga femenina al Cajasol Esquimo en una final épica

El Fundación Cajasol Esquimo conquista la Superliga femenina tras derrotar en el tercer y decisivo partido al Heidelberg Volkswagen y firmar un doblete histórico para el voleibol andaluz

Ricardo Torronteras, tercero derecha en la segunda fila, tras ganar la Superliga femenina de voleibol.

Ricardo Torronteras, tercero derecha en la segunda fila, tras ganar la Superliga femenina de voleibol. / Raúl Caro / EFE

Antonio Raya

Antonio Raya

Córdoba

El voleibol andaluz ya tiene una nueva página dorada en su historia y lleva sello cordobés. El Fundación Cajasol Esquimo Dos Hermanas se proclamó campeón de la Superliga femenina tras imponerse al Heidelberg Volkswagen en el tercer y decisivo partido de la final, resuelto en un emocionante tie-break por 15-9 en el CPM Los Montecillos de Dos Hermanas. Al frente del éxito nazareno aparece el técnico cordobés Ricardo Torronteras, gran artífice de una temporada histórica.

El título de Liga culmina un curso inolvidable para el conjunto sevillano, que ya había levantado en enero la Copa de la Reina y completa así un doblete de enorme valor. Además, se trata de la primera Superliga en los ocho años de vida del club y del segundo título liguero del voleibol femenino andaluz, más de cuatro décadas después del conseguido por el Académico Preuniversitario de Sevilla en 1981.

La final respondió a todo lo que se esperaba de una serie por el título. Como ya había ocurrido en los dos primeros encuentros, el Heidelberg Volkswagen comenzó golpeando primero y se llevó el set inicial por 21-25, apoyado en el poder ofensivo de la cubana Sulian Matienzo, decisiva desde el arranque. Sin embargo, el Cajasol Esquimo volvió a demostrar que tiene alma de campeón y reaccionó con firmeza para adjudicarse los dos parciales siguientes por 25-21 y 25-22.

Una jugada del tercer encuentro de la final.

Una jugada del tercer encuentro de la final. / Raúl Caro / EFE

El punto de inflexión

El segundo set marcó un punto de inflexión en el partido. Las locales arrancaron con fuerza, encontraron respuestas en el ataque y supieron resistir cuando el conjunto grancanario igualó el marcador en el tramo decisivo. Ahí apareció el carácter competitivo del equipo andaluz, impulsado también por una gran secuencia al saque de Leticia Delagrammatikas. Más tarde, en el tercer parcial, el Cajasol aprovechó además el golpe anímico que supuso la lesión de Cara McKenzie, una de las piezas más determinantes del rival.

El Heidelberg no se rindió y forzó el desempate en un cuarto set en el que volvió a crecer con el servicio de Matienzo y con el dominio en la red de Anlene Van der Meer. El título, por tanto, quedó aplazado al tie-break, el escenario de máxima tensión en el que aparecen los equipos con más temple.

Y ahí emergió el carácter del Fundación Cajasol Esquimo. La estadounidense Kennedi Evans, discreta en buena parte del playoff, apareció en el momento justo para liderar el quinto set con una actuación decisiva tanto en ataque como en bloqueo. El conjunto andaluz mandó con claridad en el desempate y cerró el partido a la primera oportunidad con un 15-9 que desató la celebración en Dos Hermanas.

La gesta de Torronteras

La conquista de la Superliga confirma el crecimiento de un proyecto que ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad ganadora. Y en esa transformación ha tenido un papel clave el trabajo de Ricardo Torronteras, el técnico cordobés que ha guiado al Cajasol Esquimo hasta una cima histórica para el club y para el deporte andaluz.

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