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Baloncesto | Segunda FEB

El precedente que alimenta el sueño del Coto: Pozoblanco ya llevó a Córdoba a la élite por la vía deportiva

El baloncesto cordobés masculino solo ha logrado una vez en la pista el ascenso a la segunda categoría nacional, una gesta lograda en 1995 que recuerda Eduardo Burgos, el técnico de aquel equipo vallesano

Plantilla del Pozoblanco que ascendió a la segunda categoría nacional en 1995.

Plantilla del Pozoblanco que ascendió a la segunda categoría nacional en 1995. / CÓRDOBA

Antonio Raya

Antonio Raya

Córdoba

El Coto Córdoba de Baloncesto está muy cerca de devolver a la provincia a la segunda categoría nacional del baloncesto masculino. Solo en una ocasión hasta hoy lo ha conseguido un conjunto cordobés por la vía deportiva.

La gesta llegó de la mano del Pozoblanco, un conjunto que con Eduardo Burgos en el banquillo subió en la fase final de la Segunda División Nacional que disputó su equipo como anfitrión en mayo de 1995.

Era una tercera categoría muy diferente a la actual, acorde con los tiempos, con muchos grupos y subgrupos de Segunda repartidos por España y varias fases finales de la misma categoría jugándose a lo largo y ancho del país. El Pozoblanco salió triunfante en una fase en la que compitieron tres equipos cordobeses más: el Cabra, el Peñarroya y La Carlota.

Las victorias de los vallesanos

Los pozoalbenses vencieron en la fase final de la categoría a Náutico de Tenerife, Cabra y Peñarroya en la primera fase. Posteriormente derrotaron al Claret canario en semifinales, antes de caer en la final frente al Oximeca Granada, con el equipo ya ascendido. El ascenso pozoalbense llegó con la victoria que consiguió por 64-59 frente al Claret en semifinales.

La plantilla la formaron Agustín Alcántara, José María Martín y Juanjo Arévalo (bases); Javi Sánchez, Javi Alcántara, Manolo Camacho y Antonio Moreno (aleros); y José Manuel Aveledo, Paco Castillo, Emilio Lara, Javi Gómez y Luis Gallardo (pívots).

Conjunto de la Universidad Laboral de la campaña 65-66.

Conjunto de la Universidad Laboral de la campaña 65-66. / CÓRDOBA

El Areté Universidad Laboral

Los otros dos clubes de la provincia que llegaron al mismo nivel lo lograron por la vía administrativa. El Areté Universidad Laboral lo consiguió entre los años 1965 y 1968. Eran los inicios de las ligas nacionales en España, por lo que solo había dos categorías. De esta forma, al inscribir al equipo, entró directamente en la segunda categoría. Al crearse una nueva segunda división nacional en 1968, pasó a la tercera.

Las ascensos administrativos del Cajasur

El Cajasur Juventud tuvo un nivel de plata durante trece años (81-82, 86-88 y 92-02). En 1981 buscó el ascenso en la fase de Ponferrada. Subían cuatro de los seis participantes pero los de Abilio Antolín quedaron quintos, mermados por la baja del pívot cordobés Manolo García. La renuncia del Porcelanas Galicia Santa Clara le permitió entrar en aquella Primera B.

En 1986 jugó una fase de ascenso en Badajoz. De nuevo se quedó a las puertas de subir, pues estaba en un grupo de cinco equipos, en el que subían dos y termino tercero. Necesitaba tres triunfos pero solo logró dos. La ampliación a 24 equipos de la Primera B le permitió ascender.

Seis años más tarde, en 1992, la entrada en la Primera B vino a través de la compra de una plaza. Fue el verano de la creación del actual Unicaja Málaga, fruto de la fusión del Caja de Ronda y el Mayoral Maristas. Como al nuevo club le sobraba la plaza en Primera B del Mayoral, se la vendió a la entidad que presidía Andrés López, entonces con la mediación de una Federación Andaluza que entonces tenía como presidente provincial al baenense Rafael Rojano. El contrato se firmó en un bar cercano a las actuales instalaciones deportivas Nuevo Carranque.

Chuckie Robinson pide el balón en un derbi ante el Pozoblanco de la campaña 95-96.

Chuckie Robinson pide el balón en un derbi ante el Pozoblanco de la campaña 95-96. / CÓRDOBA

La opinión de Eduardo Burgos

Eduardo Burgos recuerda de aquel ascenso que el Pozoblanco no era uno de "los grandes favoritos, pero la directiva quiso que se celebrara en Pozoblanco y consiguió traerla al pueblo. El pabellón se llenó en todas las jornadas y nos llevó en volandas. La afición estuvo totalmente entregada al equipo, pues hizo que cada partido se viviese como una auténtica fiesta. Recuerdo que en esa fase arbitraba el malagueño Daniel Hierrezuelo que actualmente es el director de Arbitraje de la Euroliga y, antes, árbitro internacional y de la ACB”.

Para Burgos, el partido contra el Amics Castelló “fue, sin duda, el mejor partido de la temporada de los que he visto. El Coto estuvo intenso, motivado, concentrado, valiente, con mucho desparpajo y jugando con mucho equilibrio en defensa-ataque y en juego interior-exterior. Mandó bajo tableros y tuvo muy buen control de las posesiones y del ritmo de juego. Si a eso unimos su grandísimo acierto en el tiro de tres y el sensacional apoyo de la afición, todo ello explica que Castellón se viera superado por tal avalancha de juego. Solo pondría un pero, la desconexión final de los dos últimos minutos en los que se permitió al rival reducir algo la diferencia”.

Consejo: "Las confianzas son malas consejeras"

De cara a la vuelta opina que “la renta de 30 puntos es muy importante, ahora todo se presenta favorable para el Coto, pero cuidado que las confianzas son malas consejeras. He vivido en mis carnes grandes remontadas, favorables y desfavorables. No será nada fácil, pero ya quisieran ellos llegar con una ventaja de treinta puntos. Será un partido en el que sin duda más que en lo táctico, el peso específico del partido estará en el factor mental, el control de la ansiedad y saber gestionar las emociones”.

Para Córdoba, jugar en la Primera FEB supondría “un sueño para los que amamos y hemos peleado tanto por el baloncesto cordobés", reconoce Burgos, que recuerda que es "una categoría en la que militan grandes e históricos equipos como Estudiantes, Obradoiro, Fuenlabrada, Ourense o Coruña y está repleta de jugadores nacionales y extranjeros de grandísimo nivel. Córdoba, como ciudad, se lo merece, pero también el baloncesto cordobés, es decir, jugadores, clubes, árbitros, Federación, medios de comunicación, aficionados y por supuesto el Coto, con su directiva a la cabeza, el staff técnico y los jugadores”, celebra el técnico cordobés.

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