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Fútbol | Tercera RFEF

El Ciudad de Lucena denuncia la agresión de un aficionado a su futbolista Diego Canty en Conil

El club lucentino condena los hechos ocurridos en el José Antonio Pérez Ureba y anuncia acciones para identificar y denunciar al agresor

Diego Canty celebrando uno de sus goles con el Ciudad de Lucena.

Diego Canty celebrando uno de sus goles con el Ciudad de Lucena. / Antonio Davila

María Canales

María Canales

Córdoba

El partido correspondiente a la jornada 20 del Grupo 10 de Tercera RFEF entre el Conil CF y el Ciudad de Lucena quedó marcado por unos hechos graves que nada tienen que ver con la competición ni con los valores del deporte. Lo ocurrido en el Estadio José Antonio Pérez Ureba eclipsó por completo lo sucedido sobre el césped y abrió un episodio que el fútbol no puede ni debe tolerar.

Y es que según denunció la entidad celeste, su jugador Diego ‘Canty’ Cantariño fue víctima de una agresión por parte de un individuo identificado como aficionado local. En las imágenes difundidas por el club lucentino se aprecia con claridad cómo el agresor, vestido con pantalón negro y chaqueta blanca, desciende desde la grada con una intención violenta, se dirige directamente al futbolista y le pisa el tobillo, en una acción totalmente ajena al desarrollo del encuentro.

Condena rotunda del Ciudad de Lucena

El club aracelitano reaccionó de forma inmediata, condenando y lamentando «profundamente» unos hechos que calificó de gravísimos e insólitos. Desde la entidad se ha comunicado que se trabajará por todos los medios posibles para identificar plenamente al agresor y que el caso será denunciado formalmente, con el objetivo de que se apliquen las medidas disciplinarias oportunas.

En consecuencia, el mensaje del Ciudad de Lucena con esta acción es claro: proteger, lógicamente, a su futbolista y, además, evitar que situaciones similares puedan repetirse en el futuro, tanto en el recinto conileño como en otros escenarios del ámbito futbolístico. Por tanto, el objetivo de la entidad no se quedará únicamente en depurar responsabilidades a raíz de lo ocurrido.

También incide en el mero hecho de que un espectador acceda al terreno de juego, máxime si lo hace para agredir a un jugador, a un miembro del cuerpo técnico o del equipo arbitral, lo cual constituye un grave fallo en el control y una amenaza directa para la seguridad. 

Violentos, fuera del fútbol

El Ciudad de Lucena cerró su comunicado con un mensaje contundente y necesario: «La violencia no tiene cabida en el deporte. Violentos, fuera del fútbol». Una afirmación que resume el sentir de un vestuario, de un club y de una competición que no puede permitir que episodios como este vuelvan a tener cabida.

Porque más allá de colores y escudos, el episodio interpela a todos los estamentos del fútbol modesto, donde la cercanía con el público no puede convertirse en un riesgo para quienes saltan al campo.

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