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Qué fue de...

Sandoval y el Córdoba CF: una relación marcada por la intensidad y el carácter

El técnico madrileño vivió dos etapas de alto voltaje en el club blanquiverde: una salvación milagrosa y una destitución en pleno declive

José Ramón Sandoval posa con una camiseta del Córdoba CF.

José Ramón Sandoval posa con una camiseta del Córdoba CF. / AJ GONZALEZ

Francisco Merino

Francisco Merino

La carrera de José Ramón Sandoval (Humanes, Madrid, 1969) no se entiende sin su paso por el Córdoba CF, uno de los capítulos más intensos, complejos y simbólicos de la trayectoria del entrenador. Reconocido en el fútbol español por su carácter directo, su fuerte liderazgo y su capacidad para alterar dinámicas negativas a través de la alquimia emocional, Sandoval dejó una huella profunda, marcada tanto por una salvación histórica como por una salida traumática meses después. Dos episodios referenciales en un periodo de autodestrucción programada en El Arcángel.

Sandoval llegó al Córdoba CF en febrero, en plena temporada 2017-18, con el equipo en una situación crítica en Segunda División. El conjunto blanquiverde estaba hundido en la clasificación, atrapado en una espiral negativa que parecía conducir de forma inevitable al descenso de categoría. Nada salía bien. Pasaron por el banquillo Luis Miguel Carrión (10 partidos), Juan Merino (7) y Jorge Romero (9). De mal en peor. La afición, además, estaba dividida y el periodo de gestión de Carlos González expiraba del peor modo. Llegaron al poder el montoreño Jesús León y el aragonés Luis Oliver, un tándem singular. El club apostó entonces por un técnico acostumbrado a escenarios límite, especialista en gestionar contextos de máxima presión.

Sandoval y su milagro con el Córdoba CF

El Córdoba de Sandoval experimentó una transformación radical. El equipo ganó en intensidad, competitividad y convicción, encadenando una serie de resultados que le permitieron salir de los puestos de descenso y llegar con opciones reales de permanencia a las últimas jornadas. También hubo movimientos de impacto en el mercado. Llegaron jugadores de rango como Narváez, Aythami... y el bombazo del internacional José Antonio Reyes, que reactivó el ánimo de una afición angustiada. Aquella reacción culminó con una salvación agónica, considerada una de las más improbables de la historia reciente del club. El técnico logró activar a una plantilla tocada anímicamente y reconectar al equipo con una afición que volvió a creer contra todo pronóstico. Se conjugaron la explosión goleadora de Sergi Guardiola, la irrupción de Javi Galán, el despliegue en la portería del polaco Kieszek, la visión de Edu Ramos… El 3-0 al Sporting de Gijón en El Arcángel en la jornada final es recordado casi como un título. Se celebró con justificado exceso. Parecía el final de una pesadilla y el comienzo de algo nuevo… pero no necesariamente mejor.

Jesús León besa a Sandoval tras el partido de la salvación en 2018.

Jesús León besa a Sandoval tras el partido de la salvación en 2018. / Rafa Alcaide

Esa primera etapa en el Córdoba CF consolidó la imagen de Sandoval como entrenador revulsivo, capaz de maximizar el rendimiento colectivo en contextos adversos. Su estilo fue reconocible desde el primer día: fútbol directo, presión alta, máxima exigencia competitiva y una gestión emocional muy cercana con el vestuario o, al menos, parte de él. Los resultados tapaban cualquier situación turbia. Pero en la trastienda rechinaban los cuchillos.

El curso siguiente, 2018-19, dejó desde el arranque síntomas de podredumbre. Sandoval, el héroe de la salvación, no seguía al frente. Su corte de admiradores, con componentes selectos y con influencia en el entorno cordobesista, entró en cólera. La entidad fichó a Francisco, pero este dimitió en plena pretemporada cuando vio que los planes no eran más que humo. Hubo fichajes de perfil bajo, salieron a la luz los problemas con el límite salarial, se bloquearon los derechos federativos, piezas clave se tuvieron que marchar. Todo era un drama antes de arrancar. Llamaron a Sandoval y este volvió, acrecentando su carisma como entrenador milagro. Pero el escenario era muy distinto. El Córdoba CF afrontaba ya una profunda crisis institucional, con inestabilidad en los despachos, problemas estructurales y un entorno cada vez más enrarecido. El precio de aquella salvación lo pagó con funestos intereses. El equipo no logró encontrar continuidad en los resultados y la convivencia entre cuerpo técnico, club y cordobesismo se fue deteriorando progresivamente. En noviembre de 2018, Sandoval fue destituido. El equipo, sin calidad ni energía, se diluyó sin remedio y no levantó cabeza.

Su salida estuvo rodeada de polémica. El técnico fue especialmente crítico con la gestión del club, denunciando falta de respaldo y decisiones que, a su juicio, perjudicaron al proyecto deportivo. Aun así, siempre diferenció a la entidad y a la afición de quienes dirigían el club en aquel momento, reiterando su respeto por el Córdoba CF y por una grada que, incluso en los peores momentos, mantuvo su apoyo.

Sandoval, en uno de los pasillos de El Arcángel.

Sandoval, en uno de los pasillos de El Arcángel. / MIGUEL ANGEL SALAS

Más allá de su etapa en El Arcángel, José Ramón Sandoval ha construido una carrera extensa en el fútbol profesional español. Firmó un ascenso histórico a Primera División con el Rayo Vallecano y ha dirigido a clubes como Sporting de Gijón, Granada, Getafe, Almería o Fuenlabrada, entre otros.

Sandoval, una voz autorizada para ayudar a los árbitros

En la actualidad, Sandoval continúa vinculado al fútbol desde un rol diferente al del banquillo. Forma parte del comité asesor del estamento arbitral, un órgano creado para analizar y explicar decisiones controvertidas del arbitraje en el fútbol profesional. Desde esa posición, aporta la visión del entrenador, trasladando cómo se interpretan determinadas acciones desde el césped y el área técnica. Comparte posición con otro ex entrenador del Córdoba, CF, el valenciano José Luis Oltra. Su presencia mediática se ha reforzado, manteniéndose como una voz autorizada, crítica y reconocible, sin cerrar la puerta a un eventual regreso a los banquillos si aparece un proyecto alineado con su forma de entender el fútbol.

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