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Fútbol | Segunda RFEF

El último examen del año del Salerm Puente Genil: tres rivales, un desafío y la obligación de reaccionar

El cuadro pontano encara un cierre de 2025 tan exigente como decisivo para enderezar su rumbo

Carlos Ramírez corta un balón del jugador melillense.

Carlos Ramírez corta un balón del jugador melillense. / UD Melilla

María Canales

María Canales

Córdoba

El Salerm Puente Genil se asoma al tramo final de 2025 con la mirada fija en un objetivo tan claro como urgente: reengancharse a la pelea por la permanencia antes de que el calendario baje el telón del año. A los rojillos les aguardan tres partidos que marcarán su estado de ánimo, sus aspiraciones y, en cierto modo, el camino que deberán recorrer en la segunda vuelta. Diciembre no dará tregua. Cada jornada será una final y cada error, una herida que el equipo ya no puede permitirse.

Aún con la reciente mala racha sobre la mesa, el vestuario pontanés afronta estas semanas como una oportunidad de reivindicación. El ascenso logrado el pasado curso elevó las expectativas y otorgó ilusión a una afición que ha respondido siempre en el Manuel Polinario. Pero las últimas jornadas han dibujado un escenario más complejo, con resultados que han empujado al equipo a la zona baja y han obligado a activar todas las alarmas. 

Un duelo directo para despertar

La primera prueba será este fin de semana frente al Almería B, un rival que vive una situación paralela. Si en Puente Genil la necesidad es evidente, en el filial almeriense no lo es menos. Llega decimosexto con 11 puntos, aunque con sensaciones más positivas que semanas atrás. La llegada de José María Salmerón al banquillo del segundo equipo indálico se ha hecho notar, ya que sus últimos cuatro encuentros muestra una clara mejoría: dos empates ante Antoniano y Xerez DFC y dos victorias de peso frente al CD Extremadura y el Yeclano.

Será un choque directo y lleno de urgencias. Los rojillos tendrán ante sí la ocasión de romper la dinámica negativa y, al mismo tiempo, dar un golpe encima de la mesa ante un rival implicado en la misma lucha. Un partido que puede actuar como punto de inflexión o como un recordatorio de que nada está garantizado en esta categoría.

Jugadores del Salerm celebran uno de los goles marcados este curso.

Jugadores del Salerm celebran uno de los goles marcados este curso. / Salerm Puente Genil

Un viaje crucial

Una semana después, el calendario llevará a los de Álvaro Cejudo hasta Estepona. Sobre el papel podría parecer el encuentro más accesible de este cierre de año, pero la realidad dicta prudencia. El conjunto malagueño tampoco atraviesa buena dinámica, está hundido en la zona roja y presenta un balance duro: dos victorias, un empate y diez derrotas. Pese a ello, cualquier salida en Segunda RFEF es un riesgo y la necesidad del rival lo convierte en un reto nada sencillo.

Ganarlo supondría un impulso gigante de confianza para el Salerm, además de un golpe directo a un rival que lucha por lo mismo. Perderlo, en cambio, dejaría una herida difícil de cerrar.

Linares para despedir el año

El último partido de diciembre, y del 2025, reunirá en el Manuel Polinario a dos equipos con objetivos divergentes. El Linares Deportivo, aspirante al play off, vive un inicio irregular que lo mantiene fuera de la zona noble. Es sexto con 20 puntos, a solo dos del objetivo. Un rival exigente y con la obligación de no dejar escapar puntos en el tramo final del año.

Para los pontaneses será una prueba de carácter, un duelo que permitirá medir su competitividad ante uno de los proyectos más fuertes del grupo. Y también una estación final perfecta para confirmar que la reacción es real o que el camino hacia la tranquilidad sigue lleno de piedras.

Tres partidos y un mismo desafío: cambiar la dinámica. Diciembre ofrece al equipo de Álvaro Cejudo la oportunidad de cerrar un año inolvidable -marcado por el ascenso directo- con la mejor de las sensaciones.

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