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Qué fue de...

López Garai, un ídolo para el Córdoba CF en tiempos de alto voltaje en El Arcángel

El vasco alcanzó la capitanía blanquiverde y fue protagonista en las temporadas más impactantes de los últimos tiempos

Presentación de López Garai como jugador del Córdoba CF, junto a Juan Luna Eslava.

Presentación de López Garai como jugador del Córdoba CF, junto a Juan Luna Eslava. / JUAN ALGAR

Francisco Merino

Francisco Merino

Córdoba

Quién podría olvidar algo así. Ni él ni nadie que se tenga por cordobesista. Un debut en Primera División –después de más de una década como profesional- a los 33 años, en el Santiago Bernabéu, frente a un Real Madrid vigente campeón de Europa. Aritz López Garai (Barakaldo, 1980) formó parte de aquella alineación repleta de futbolistas prestados y apuestas de riesgo que defendió –como buenamente pudo, o no- el escudo del Córdoba CF en el regreso a la élite nacional después de más de cuarenta años. Él era uno de los rostros reconocibles en aquella formación que arrancó el campeonato 14-15 en el recinto más lustroso. Fue un 2-0, con goles de Benzema y Cristiano Ronaldo, pero los miles de hinchas que viajaron a la capital de España lo festejaron como una victoria. Lo era. Nadie reparaba en el marcador, sólo se miraban unos a otros emocionados por la trascendencia del momento. Ya tenían algo que recordar, algo que contar… y no era una desgracia.

El mediocentro vasco estuvo en el once inicial la tarde del ascenso en Las Palmas a finales de junio del 2014 y también en el equipo que abrió el curso en Madrid en un tórrido agosto. Solo este dato le sirve para formar parte del imaginario del cordobesismo, que por entonces sentía que había valido la pena el sufrimiento acumulado durante años para llegar hasta allí. Lo peor es que duró poco. A López Garai, apenas media docena de partidos. Le despidieron en invierno. Y al Córdoba algo más, pues en primavera era ya un cadáver deportivo camino de Segunda.

López Garai, en un Córdoba-Celta en Primera.

López Garai, en un Córdoba-Celta en Primera. / RAFA ALCAIDE

¿Qué hizo en el Córdoba?

Buscaban Paco Jémez y Luna Eslava en la temporada 11-12, la primera de Carlos González en la dirección, una pieza referencial fiable para el centro del campo de un equipo que iba a desplegar en toda su plenitud los postulados del entrenador del Zumbacón: riesgo y máxima implicación de todos en el ataque. Valentía o temeridad, según resultados. En El Arcángel salió bien y Aritz López Garai tuvo buena culpa de ello. Superada ya la treintena, titularísimo en todos los equipos por los que había pasado (Salamanca, Castellón, Celta… todos en Segunda), se atornilló en la línea de medios al lado de los emergentes Javi Hervás o Borja García –ambos fueron (bien) vendidos en poco tiempo- para conducir a los blanquiverdes a su mejor clasificación en 40 años: sextos en Segunda y play off de ascenso a Primera. Eliminados por el Valladolid de Djukic, dejaron huella por su vistosidad.

La mayoría se revalorizó y un puñado voló hacia Primera. No fue el caso de López Garai, que siguió un año más antes de aceptar una sugerente oferta del Sporting. No cuajó en el Molinón y regresó en el mercado invernal del 2014. La afición lo interpretó como un gesto de amor sin precedentes. Le acogió como a un ídolo. Y celebraron todos un ascenso a Primera División que puso el pie a toda la ciudad.

El pivote barakaldés vivió como blanquiverde su efímera etapa en la élite. Seis partidos. Ninguno ganado. Estuvo en el Bernabéu, Calderón y Mestalla. Cinco minutos en Elche fueron su último servicio a la causa cordobesista antes de ser incluido en la lista negra de Djukic, que ya había suplido a Chapi Ferrer. Se fue al Rapid de Bucarest rumano y pasó por el Doxa Katokopias chipriota antes de volver a España para enrolarse en el Reus, de Segunda B. Ascendió, terminó su etapa de jugador y arrancó directamente la de entrenador en el mismo equipo catalán.

Numancia, Tenerife y Albacete fueron plazas en las que no terminó. Sitios exigentes y con presión para un técnico novel. Y tomó una decisión de calado: se fue del país.

Junto a Iñigo López y Ryder Matos, con Pepe y Cristiano al fondo, en el Real Madrid-Córdoba CF de la Liga 14-15.

Junto a Iñigo López y Ryder Matos, con Pepe y Cristiano al fondo, en el Real Madrid-Córdoba CF de la Liga 14-15. / Efe

Y después...

En febrero de 2023 recibió una llamada del español Luis Fuertes, director técnico de la federación de Mauritania. La propuesta era singular. Agarrar el banquillo del club más laureado del país, el FC Nouadhibou, que se había quedado sin entrenador con toda la segunda vuelta por delante. López Garai, desconocedor del fútbol africano y aún menos del mauritano, se pudo a ver vídeos y se marchó con Cristian Bustos como segundo entrenador. ¿Y cómo salió el asunto? Ganaron la Liga, se clasificaron para la previa de la Liga de Campeones de África y se metieron por primera vez en la historia en la fase final. El impacto fue tremendo. López Garai ganó de nuevo la Liga y la Copa Presidente, siendo después reclutado por la federación para dirigir a la selección sub-20 y, desde diciembre de 2024, a la absoluta.

López Garai, con la selección de Mauritania.

López Garai, con la selección de Mauritania. / CÓRDOBA

El pasado octubre finalizaron la fase de clasificación para el Mundial cayendo ante Senegal. En Mauritania no ha supuesto ningún trauma. El papel fue brillante, el mejor de siempre. «Lo importante es que tengamos una identidad y una forma de juego para medirnos de tú a tú ante selecciones con mayor capacidad», contó en una entrevista Aritz, que fue cachorro de la cantera de Lezama y hoy lidera a Los Leones de Chingetti.

López Garai, seleccionador de Mauritania.

López Garai, seleccionador de Mauritania. / CÓRDOBA

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