Sobre el césped del Santiago Bernabéu, defendiendo el escudo de un Real Madrid dominante, líder de la Liga y con el rugido de la afición como banda sonora de un instante irrepetible. A Antonio Blanco (Montalbán, 2000) se le acumulan las experiencias en unos últimos meses en los que la vida le ha ido a cámara rápida. El fútbol es así. El cordobés jugó sus primeros minutos con el equipo madridista en el templo del Bernabéu. Había entrado en varias convocatorias, aguardaba su momento. Cuando Carlo Ancelotti le miró en el banquillo en el tramo final del Real Madrid-Mallorca supo que iba a subir un peldaño más en su carrera. En su pueblo, familiares y amigos se apiñaban ante el televisor para ver cómo uno de los suyos lograba, por fin, hacer realidad la aspiración de miles de niños que, como él, se marcharon de casa para entrar en La Fábrica.

Antonio Blanco ingresó en el terreno de juego en el minuto 60 sustituyendo a Camavinga, el fichaje estelar del verano. El Real Madrid ya dominaba con solvencia a un atribulado Mallorca (4-1). Con el cordobés sobre el campo, los blancos incrementaron el marcador hasta el 6-1 definitivo, en una noche espléndida de Marco Asensio. Cada cual tuvo su fiesta. El punta balear se llevó el balón como recuerdo de su triplete y el medio cordobés se fue con la certeza de haber puesto una pieza más en puzzle de una trayectoria profesional que está tomando velocidad de crucero.

"Debutar en el Bernabéu, ganar con el Real Madrid, ver emocionada a tu afición... ¡simplemente feliz!", escribía el jugador en sus redes sociales poco después de un partido con un significado especial. Blanco ya había jugado con el Real Madrid en competición oficial, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de hacerlo en el mítico escenario del Paseo de la Castellana.

Con Zidane empezó todo

A Zidane lo tenía encandilado. Con el francés se estrenó en Primera División el pasado mes de abril. En apenas una semana, su irrupción en el primer equipo -era titular del Real Madrid Castilla- resultó impactante. Debutó ante el Getafe (0-0) en su primera cita en la máxima categoría y con la camiseta del primer equipo, el objetivo de todo canterano. Él llegó a La Fábrica con 13 años, procedente del Séneca CF, que lo había reclutado después de verle brillar en el equipo de su tierra, el Montalbeño. Unos días después, en Cádiz vivió una noche ideal: titular, partido completo, goleada al rival (0-3) y a dormir como líder de la Liga. Terminó el curso jugando dos partidos más, ambos en Valdebebas, ante el Betis (0-0) y Osasuna (2-0).

Con contrato hasta 2023, en la casa blanca le señalan como el relevo natural de Casemiro. Él, de momento, sigue curtiéndose del mejor modo posible: aprovechando las oportunidades para dejar testimonio de unas cualidades que son especialmente apreciadas en conglomerados de talento como el Real Madrid. Actúa con madurez y facilita la labor al resto.

En Montalbán, su pueblo, se respira tradición futbolística. Allí la colonia madridista es importante porque algunos paisanos defendieron al equipo de la capital, como Gálvez o Francisco 'La Perla' Ortiz. Este último llegó a debutar en el Real Madrid a mediados de los años ochenta del pasado siglo. Blanco ha tomado el relevo a todos ellos y ya forma parte del selecto club de cordobeses que vistieron la camiseta del Real Madrid en partido oficial del primer equipo, integrado por Ramón Tejada, Juan Verdugo, García Navajas, Alberto Toril y Álvaro Medrán.