El Camper Eurogaza UCB ha hecho una doble apuesta este verano en la promoción del baloncesto femenino, pues ha inscrito a su equipo sénior por primera vez en una categoría interautonómica, la N1 Nacional, y le ha entregado la dirección del equipo a dos mujeres: Inmaculada Maestre será la primera entrenadora y Azahara Rey ejercerá de entrenadora ayudante y de preparadora física. Rey marcó una época como jugadora en el Adeba y en Universidad de Córdoba, con el que ascendió y jugó en la LF2. También pasó por la estructura del Ciudad de Córdoba. Ahora formará un tándem en el UCB con el desafío de asentar al equipo.

Por primera vez en este siglo habrá dos mujeres en el banquillo de un conjunto cordobés de baloncesto en una categoría interprovincial. No ocurría un hecho similar desde la temporada 1994/1995, en la que Deli Bravo fue la primera entrenadora del Adeba en la Primera Nacional femenina.

Inmaculada Maestre es una cordobesa de 37 años formada en el Adeba, club con el que jugó y entrenó en las ligas provinciales séniors y de base. Posteriormente pasó por el Ciudad de Córdoba antes de recalar en el UCB, su club actual. El conjunto júnior femenino del UCB de la temporada 19/20 es el último al que dirigió. Maestre es además abogada de profesión y madre de un niño de ocho meses.

Abogada, madre y entrenadora

Maestre ha cogido las riendas de un equipo que la pasada temporada ocupó la segunda plaza en la liga provincial con Curro Zurita en el banquillo, cayendo por 1-2 la final que disputó contra el Maristas. La nueva inquilina del banquillo del UCB asegura que ha apostado por entrenar este equipo porque es "un reto" para ella y porque cree que "el mundo del baloncesto femenino de Córdoba se merece tener a una mujer primera entrenadora en una categoría nacional". Maestre ha sido hasta hoy toda una sufridora de los banquillos, a los que ha dado mucho más de lo que ha recibido, pues no había gozado apenas de oportunidades de destacar con equipos de base de nivel.

Inma Maestre y Azahara Rey en una cancha de baloncesto del Open Arena. Manuel Murillo

La entrenadora cordobesa espera aportar a sus jugadoras "sobre todo ilusión por jugar, pues ya se ha convertido en muchos casos en una rutina para muchas". "Quiero que se juegue con una ilusión diferente, además de aportar mis conocimientos y hacer grupo de la mejor manera posible", añade.

Maestre quiere dirigir a un equipo formado por "dos o tres jugadoras veteranas", porque cree que "es necesario en esta categoría para darle al equipo una disciplina deportiva de la creo que carecen hoy mucho las categorías de base, además de una base de jugadoras ya del club, con el añadido de alguna jugadora de mediana edad más que refuerce algunas posiciones". Se queja de algunos aspectos del baloncesto cordobés de base actual, pues cree que "hoy se lleva mucho lo de me voy al equipo que gana y no al que trabaja".

"Lo que dicen es que nos cansamos muy pronto, que es lo que me han dicho cuando he comentado que se nos dan muy pocas oportunidades"

Maestre va a ser la primera mujer al frente de un banquillo cordobés de una liga autonómica en 26 años. Ella tiene su explicación para que haya tanta falta de presencia femenina en los banquillos femeninos de la provincia. Para empezar, señala que "lo que dicen es que nos cansamos muy pronto, que es lo que me han dicho cuando he comentado que se nos dan muy pocas oportunidades". Sin embargo, Maestre apunta que en su caso personal lleva "más de quince años entrenando, casi siempre en un segundo rol, aprendiendo de mucha gente diferente por los clubs que he pasado y no me he desgastado, pues lo que te desgasta en realidad es el hecho de que no te den oportunidades".

El desgaste

 La entrenadora cordobesa reconoce que hay menos licencias femeninas de entrenador que masculinas, aunque considera que "las que no llegan no es por el desgaste de ellas, lo que nos desgastan son las situaciones". Inma Maestre asegura que "hay bastante machismo todavía y lo digo yo, que no soy realmente feminista". Se trata de un machismo que ella ve "a la hora de elegir a los entrenadores de equipos competitivos, pues si hay cuatro entrenadoras y una chica, van antes a los cuatro entrenadores, aunque tengan menos formación y experiencia, que a la chica". 

La actual entrenadora del UCB recalca que "hasta en los clubs más femeninos de Córdoba en los que he estado lo he experimentado, pues estábamos dos entrenadoras o tres y no se nos ofrecían equipos de calidad, pues los equipos competitivos siempre se los daban a los entrenadores".

"Hay bastante machismo todavía y lo digo yo, que no soy realmente feminista"

Inmaculada Maestre cree que las mujeres entrenadoras han ejercido hasta ahora de "delegadas, segundas entrenadoras o las han tenido para llevar la parte psicológica con las niñas, que es un invisible pero que es importante". Apunta además a la Delegación Cordobesa de la Federación Andaluza al decir: "¿Cuántos años llevamos en las selecciones cordobesas sin ver a una mujer de primera entrenadora? Desde María José Monterrubio creo", dice. Denuncia además que en algunos clubs "han llevado hasta madres sin ninguna titulación para que estén de relleno en los banquillos".

Anima a todas las chicas cordobesas a que sean entrenadoras, aunque les advierte de que para empezar "tendrán que aguantar y aprender, pues ahora llegan también muchas como las jugadoras, con muchas exigencias, y tampoco puedes pretender que te den un equipo federado en el primer año", pues reconoce que hay entrenadoras que empiezan y que "quieren un equipo federado en su primer año o que aguantan un año en una escuela, pero en el segundo quieren un equipo federado y eso no puede ser. Hay unas bases mínimas que hay que aprender, así que hay que tener paciencia, formarse y aguantar unos años", aunque vuelve a continuación a recordar que es importante que "luego no nos taponen".

Coger el tren

Inma Maestre afronta la oportunidad que se le ha presentado de ejercer como entrenadora de un equipo en una categoría autonómica con toda la ilusión del mundo, sobre todo al recordar que ha sido "mamá hace ocho meses" y "si no tuviera ilusión, no habría aceptado el puesto, pues creo que no es mi momento personal, lo que pasa que como no sé si el tren me va a pasar en otra ocasión, lo he tenido que coger, gracias también a mi marido que me ha animado a aceptar el puesto al decirme que va a cubrirme mucho en las labores de casa". El marido de Inma Maestre es Daniel Capó, un entrenador de baloncesto con sobrada experiencia que alcanzó su mayor éxito en 2011 al subir con el Adeba a la Liga Femenina 2. Maestre descubre que su esposo le ha dicho que "es una oportunidad que tengo que coger para reivindicar ese espacio de mujer y demostrar que puedo aportar más al baloncesto femenino que lo que he aportado hasta ahora por el espacio que se me ha dado, aunque esto lo digo sin ningún despecho y sí con mucha ilusión".

La nueva entrenadora del UCB femenino está convencida de que, como es su caso, se puede ser abogada, entrenadora y madre al mismo tiempo. "Soy autónoma y tengo jornadas casi de 24 horas entre mi hijo, por el que duermo tres horas, y los entrenamientos, además de ahora, en mis vacaciones, estar pendiente del teléfono planificando cosas del equipo; pero se puede, aunque eso sí, teniendo mucha ilusión", recalca.

Inma Maestre ha vivido ya múltiples experiencias en el baloncesto cordobés y ahora recuerda con cariño a las dos últimas generaciones de jugadoras que ha entrenado en el UCB: "Me han llenado mucho a nivel humano y me han servido para volver a creer en el baloncesto", dice.

Inma Maestre, en las instalaciones del Open Arena. Manuel Murillo

Cuestión de actitud

La cordobesa cree que una mujer entrenadora bien formada puede darle mucho a un equipo femenino en el aspecto psicológico, pues apunta que "le puede dar una empatía que muy pocos entrenadores masculinos tienen y más si has sido jugadora como es mi caso, pues las mujeres, por suerte o por desgracia, tenemos un doble sentido de las cosas". Apunta que con las jugadoras "hay que pensar muchas veces más en lo que puede pasar antes de llevar a cabo un acto que en hacerlo y los hombres, mientras, ejecutan más".

"La presencia del Milar Córdoba en la LF2 es un regalo para la ciudad, los amantes del baloncesto en general y del femenino en particular"

Inma Maestre va a entrenar en una categoría en la que habrá tres conjuntos cordobeses, pues también competirán dos equipos vinculados al Milar Córdoba de la Liga 2, el Deza Maristas y el Adeba. Ella cree que "es un síntoma de la buena salud de que goza el baloncesto femenino cordobés". Apunta por una parte que "al estar las jugadoras más dispersas va a ser más difícil competir", aunque por la otra señala que "se les va a dar salida a las jugadoras de estos clubs". Piensa además que la presencia de muchos equipos no tiene que ser un problema para competir contra otros, ya que recuerda que en Málaga "siempre han tenido muchos equipos y siempre han competido bien".

La principal novedad del baloncesto femenino cordobés en la próxima temporada llegará con la presencia del Milar Córdoba en la Liga Femenina 2, una categoría en la que no estaba ningún conjunto de la provincia desde hacía catorce años. A Inma Maestre le parece "fantástico, un aliciente y un espejo en el que tendrían que mirarse clubs a priori rivales, pues hay a veces que aunar fuerzas y dejar los egos a los lados en favor de un baloncesto femenino en este caso de futuro y de nivel". Maestre reconoce además que tendrá ahora "muchas ganas de que llegue el fin de semana para poder ir a un pabellón a ver a jugadoras de un nivel parecido a la alta competición, además de ser un aliciente para las jugadoras de los clubs vinculados, que tendrán ganas de estar con ese equipo, aunque sea solo en un entrenamiento". Concluye además que la presencia del Milar Córdoba en la Liga 2 es "un regalo para la ciudad, los amantes del baloncesto en general y del femenino en particular".