El protocolo emitido por el CSD como paso previo al inicio de las competiciones no profesionales (incluida la Segunda B), no ha despejado todas las dudas. Es más, deja muchos capítulos en el aire.

El coste de los test PCR para la plantilla blanquiverde, cada vez que se realizan, llega a una cifra cercana a los 4.000 euros. Ello significa que, en caso de que se hubiese mantenido la medida de test semanales, el presupuesto de cada club debería reservar unos 130.000 euros solo para las analíticas anticovid. Un dato: el Formac Villarrubia, por ejemplo, tuvo un presupuesto la pasada temporada en torno a los 450.000,

por lo que teniendo en cuenta que los presupuesto se verán reducidos, esa seguridad sería inviable. El protocolo añade ahora un detalla adicional: aconseja que cada jugador, cuando dispute un partido como visitante, duerma en una habitación individual, por lo que la reserva de habitaciones pasaría de una media de 12-14 cada dos semanas a sumar su número.

El protocolo, aún en fase de borrador, no sitúa aún las fechas de vuelta de los equipos a la competición, pero sí relaciona una extensa cifra de normas que exigirán un esfuerzo económico que muchos clubs de Segunda B no podrían asumir ni tan siquiera con la capacidad económica previa a la pandemia de coronavirus.