-La pasada temporada apenas tuvo tiempo de vestir la camiseta del Córdoba CF

-Claro. Venía de un campeonato que paró en Navidad, así que venía de diez días de parón. Y cuando llegué llevábamos una semana entrenando pero no es lo mismo que tener campo. Correr, reactivar… Luego vine aquí y estaban en ritmo de competición, algo que me faltaba a mí. En la primera semana estuve adaptándome, en la segunda ya iba sintiéndome mejor y en la tercera fue cuando me pegó lo del pubis, que me dejó completamente tieso, destrozado. Era una pelea contra mí mismo, porque yo nunca había tenido algo así, de pubis, y es algo que te impide totalmente jugar, correr, hacer vida normal. Muchas veces durante la semana me quedaba en el gimnasio, con Víctor, y para intentar llegar si podía llegar al fin de semana de la mejor manera posible. Había fines de semana que llegaba más o menos y otros en los que llegaba tieso. Y claro, al final llegó el virus y pensamos que se iba a reanudar la competición, por lo que me puse a trabajar para intentar estar recuperado para cuando volviera la Liga. Trabajé mucho con Víctor, puse mucho de mi parte, pero la Liga no se reanudó y el play-off fue solo para los cuatro primeros. Cuando lo supe seguí igual, trabajando para cuando llegara la siguiente temporada, esta, llegar en las mejores condiciones. Y ahora me siento muy bien.

-En el confinamiento trabajó bastante.

-Sí. Salía en bici mucho por la montaña. Me conozco bien la montaña, Cerro Muriano. Lo tenía al lado, algún día salía con Piovaccari. Y después de tres meses en casa podíamos salir a hacer algo, algo diferente, porque gimnasio, cardio, hacia en casa. Y la bici me dio la vida. Una vez a la semana trabajaba con Víctor específico para el pubis y me vino muy bien. Estuve con mi mujer tres semanas en Mallorca para relajar algo, pero regresé pronto a Córdoba a trabajar.

-Se conoce bien Cerro Muriano.

-Sí, sí. Me fui por muchos sitios. Voy con bici de montaña, no llevo GPS y me muevo básicamente por intuición. Salgo por donde me apetece y cuando estoy cansado pues regreso.

-Igual se ha perdido alguna vez.

-No, no. Soy como en el cuento, por donde voy dejo cosas para saber por dónde volver.

-¿De dónde viene la doble nacionalidad luso-suiza?

-Por documentación soy suizo, nací allí, y mis padres son portugueses los dos. Nunca he vivido en Portugal. Mis padres se fueron jóvenes para Suiza, nací y me crié allí. Sí voy en vacaciones, he ido siempre y tengo contacto con la familia, con los primos.

-La formación, entonces, allí en Suiza.

-Sí, sí. Total. Empecé en un club muy pequeño, liuego al segundo club de la ciudad en la que vivía y, de allí, al Servette. Pasé años buenos y también otros menos buenos, principalmente porque la directiva no estaba muy estable. Ahora me alegro porque veo que ha recuperado su sitio. Ha jugado eliminatorias de Uefa, ha regresado a Primera y me alegro mucho por la ciudad.

-¿Hay motivos para pensar que después de superar lo del pubis veremos la mejor versión de Moutinho, la del Mallorca o la del Albacete, por ejemplo?

-Claro que sí, me vais a ver mejor. Me fui a Rumanía y tuve un par de años complicados, porque no resulta lo que crees. La adaptación era un poco extraña. Iba con una ilusión, teóricamente con una forma de trabajar y luego era diferente. Habituado al método español, te habituas a lo bueno y cuando te vas a otro sitio… Las condiciones bien, pero la forma de trabajar, la metodología bastante diferente. Este invierno estaba en el Steaua, más de lo mismo, y es diferente. Cuando tuve la oportunidad de regresar, y al Córdoba, pues dije que sí. Mi mujer estaba entusiasmada, porque a ella le costó aún más el cambio, y me decía que dijera que sí, que hablara para volver a España. Se hizo y muy contento.

-Le gusta más por la izquierda que por dentro.

-Lo más importante de los puestos es el nivel defensivo, que podamos defender bien. El nivel de ataque creo que genero bastante desequilibrio. Se trata de engañar, porque creo que es más fácil defender a un tío que ataca siempre pegado en banda que a otro al que no se le puede tomar la referencia fácilmente. También me gusta jugar por dentro, buscar el espacio, ese creo que es mi perfil futbolístico.

-La formación de la plantilla, ¿cómo la ve?

-De lo que he visto, partidos entre nosotros, la veo bien. Pero también engaña, porque competimos entre nosotros y siempre es diferente que competir con otro equipo. Pero la verdad es que los chavales, tanto los del filial como los nuevos, están bien. La intensidad que se ve desde que volvimos es grande, se nota que llevábamos tres meses en casa sin poder jugar. Una intensidad que hasta nos lo dicen los técnicos a veces, que no nos exigen tanto como para poner esa intensidad ahora. Pero como hemos estado tanto tiempo confinados pues nos dicen que vayamos más tranquilos, más poco a poco.

-¿Se echa mucho de menos medirse a alguien?

-Claro. Conozco los jugadores con quien juego, por lo que sé sus cualidades, su perfil, cómo está y todo eso. Si te enfrentas a otro que no conoces pues igual está tocado o le va peor ciertas cosas que no puedes saber. Así que sí que lo echamos de menos, pero tenemos que tener cuidado con el virus. Si el cuerpo médico dice que no pues tenemos que meter el máximo de lo nuestro para que nuestros partidos salgan bien.

-¿Qué le parece Juan Sabas?

-A mí me gusta, porque es exigente. Muchos entrenadores lo dicen pero él lo deja abierto de verdad y nos dice que en los últimos metros hagamos lo que queramos. Otros igual dicen eso mismo, pero igual te regañan porque te juegas un tiro. De ataque nos deja, casi nunca comenta nada. Le gusta presionar tras robo, mejor, porque si recuperas allí arriba para el adversario es peor. Y si no, pues nada, repliegue y recuperar para generar otro ataque. Jugar todo adelante y mirar la portería, esa es su identidad más clara. Morderles, que creo que fue lo que nos faltó el año pasado, músculo, meter unas hostias para que el rival perciba que este equipo va a por todas.

-¿Potencia física?

-Puede ser físico o de ganas o de mentalidad. Él -Sabas- lo que quiere es dinamismo, recuperar, robar, jugar, perder, volver a recuperar… Automatizar mucho eso porque en un partido hay 1.000 balones. Tras pérdida, recuperar rápido. Y se ve en los entrenamientos que hay equipo para eso. Hay capacidad para hacerlo.

-¿Existe esa incertidumbre con la inscripción?

-Yo no me preocupo mucho, porque antes de que llegué ya me transmitieron seguridad y luego la vi. Si hay algo en los despachos será cosa suya. Pero desde enero siempre nos transmitieron seguridad y han puesto medios, lo que se dice se cumple, por lo que entiendo que no hay que alarmarse. Dentro de lo que yo sé, lo tienen controlado. Luego igual me equivoco yo. Pero por lo que veo no hay que alarmarse y nos transmiten seguridad.

-¿Cómo estarán el resto de rivales? ¿Está claro que el objetivo es el ascenso?

-El que ha venido y no tiene claro que estamos aquí para ascender es que se ha equivocado de sitio. Yo lo tengo muy claro. El objetivo es ese, no otro. El que viene aquí es para ascender. No para mirar si el club va bien, si las cosas no van a ir bien, si no se va a jugar bien o no sé qué. Yo lo tengo muy claro y los que vienen lo tienen que tener igual.

-Transmiten en el club que se encuentra muy bien de forma.

-Yo me noto bien también. Me he metido caña. Me vine el 3 de julio a Córdoba y estuve un mes entrenando solo. Salía todas las tardes a las 6 o a las 7 de la tarde. Personalmente estoy mentalizado de que debemos dar un paso más de lo que hicimos el año pasado. Yo no estuve mucho tiempo, porque llegué en enero, pero sí estoy dentro y sé lo que hay. Soy culpable, si quieres, también. Y los chavales tienen que ver que si nosotros apretamos ellos también. Porque en el filial hay gente válida para estar con nosotros. Estarán al final con nosotros.

-O sea, a por todas.

-Sí, sí, totalmente claro. El que no tiene claro eso se ha equivocado de sitio. Nosotros vamos a responder en el campo, eso está claro. Porque los más mayores no vamos a regalar nada y los que vienen van a tener que trabajar y a sumar. Y que vamos a por el ascenso y nos dejaremos el alma en el campo.