Nadie ha abierto la boca en el Córdoba CF -no públicamente- a propósito del plan planteado por Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), para finiquitar las competiciones consideradas no profesionales en España: Segunda B, Tercera División y ligas femeninas, además de los campeonatos de Primera y Segunda de fútbol sala tanto masculinos como femeninos. El eje de la medida -que no está aprobada aún y se sitúa en pleno debate- se sitúa en un sistema de ascensos a través de play off y la anulación de los descensos de categoría, lo que conllevaría modificaciones en la confección de los grupos en temporadas venideras.

Para el Córdoba, esta solución federativa -que ha sido planteada a las territoriales- conllevaría una consecuencia inmediata y crucial: se quedaría fuera de los puestos que dan opción a pelear por el ascenso. En el momento de la suspensión de la competición por la crisis del covid-19, el equipo blanquiverde era quinto. Y se clasificarían los cuatro primeros, si finalmente se da por buena la tabla en la jornada en la que todo se detuvo. Así se puede deducir del planteamiento federativo, aunque el borrador es moldeable. De hecho, hay clubs que han mostrado sus reticencias, especialmente aquellos que tenían entre sus objetivos el disputar los partidos por el ascenso de categoría. El Córdoba CF se sitúa en el pelotón de los agraviados. Y, claro está, cada cual interpreta la película según el papel que le ha tocado.

En el Córdoba no se manifiestan. Esperarán a que la medida sea efectiva en uno u otro sentido. Desde la entidad blanquiverde se mantienen cautos y en su departamento de comunicación no prevén lanzar comunicados sobre una determinación que aún no ha alcanzado firmeza. Además, la peculiar situación del club -con su cambio de propiedad y varios procesos judiciales paralizados por la crisis sanitaria- da un barniz más inquietante aún al panorama en El Arcángel. No es el caso de otros clubs del entorno del Córdoba CF, que en su mayor parte se están declarando en contra de una hoja de ruta que, según apuntan, "pervierte" el sentido de la competición al haberse esta iniciado con unas reglas para terminar con otras.

La RFEF se encontraría buscando una sede neutral que permita disputar todos los partidos del play off, con El Pinatar Arena (Murcia) y la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid) como primeras opciones. Las cuatro plazas de ascenso a Segunda División se dirimirían entre 16 clubs, los que en el momento de la paralización del campeonato ocupaban las cuatro primeras posiciones en cada uno de los grupos: en el 1, Baleares, Ibiza, Atlético B y Peña Deportiva, en el Grupo 2, UD Logroñés, Cultural, Bilbao Athletic y Valladolid Promesas; en el Grupo 3, Castellón, Barcelona B, Sabadell y Cornellá; y en el Grupo 4, Cartagena, Marbella, Badajoz y Yeclano.

Los cruces serían -según la propuesta de la RFEF aún no aprobada- como el formato actual: los campeones se enfrentarían entre sí y de ahí suben dos. El resto seguiría jugando: 2º contra 4º y los terceros entre sí. Por este camino, en tres partidos se resolverían los otros dos ascensos.

¿Qué puede pasar? El presidente de la Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) y vicepresidente de la Española, Pablo Lozano, se reunió este miércoles con los representantes de los clubs del Grupo 4 de Segunda B y lanzará una propuesta desde el sur. Todos están de acuerdo en que no haya descensos, pero... ¿y qué hay de los ascensos? El debate sigue abierto y candente.