El catalán Marc Márquez (Honda), que se coronó como el pentacampeón del mundo de MotoGP más joven de la historia y en el heptacampeón más precoz, sufrió ayer un accidente brutal, bestial, que hubiese podido suponer, no solo una lesión seria, hasta grave, pues el francés Johann Zarco (Yamaha) le embistió, a final de recta, a 300 kilómertros por hora, destrozando toda la parte trasera de su Honda RC213V, y forzando su abandono. "Pasé mucho miedo, sí, pues ahí llegabamos a más de 300 kilómetros por hora pero, por suerte, los dos estamos bien. Pido disculpas a Marc, me sabe mal haberle estropeado esta carrera", señaló el francés.

Estoy bien, feliz, estoy vivo, que es lo más importante, y muy contento porque, tanto yo como Johann (Zarco), estamos bien, enteros, sin lesiones. Además, no me he caído y eso también me reconforta, empezó comentando Márquez en el pequeño hospitality del trazado de Phillip Island. Me siento muy afortunado, pues Zarco me ha embestido a más de 300 kilómetros por hora, ya que era final de recta. Y, la verdad, es uno de esos accidente que lo ves después y te dan escalofríos pues podía haber hecho un high side (salida por orejas, es decir, salir despedido por encima de la cúpula de la moto) y, por suerte, no ha ocurrido, me he podido mantener sobre la moto, pero no he tenido más remedio que retirarme porque me había destrozado toda la parte trasera, incluido el colín y el asiento.

Márquez, que asegura haber contado con la suerte de su lado pues el accidente ha sido muy feo y peligroso, explicó muy claramente lo que había ocurrido. Es evidente que cuando sientes un golpe así, tan tremendo, te enfadas, y mucho, pues no entiendes qué ha pasado, ni quien ha sido. La verdad es que, de pronto, crees que has roto motor, pero enseguida me he dado cuenta de que había sido Johann quien había chocado conmigo. Luego, he hablado con él, que es uno de los pilotos con quien mejor me llevo, y hemos compartido la idea de que es un lance de carrera, un incidente, que hubiese podido ser horrible para los dos, pero del que, afortunadamente, hemos salido ilesos y eso que nos podríamos haber hecho mucho, mucho, daño.

La explicación, que compartía todo el paddock e, incluso, Dirección de Carrera que no ha intervenido en el suceso, fue ampliado así por el joven de Cervera (Lleida). Jack (Miller) estaba delante de mí, yo iba pegadísimo a él y Johann aún más pegado al colín de mi Honda. Cuando tú vas así y eres el tercero, el último, de ese grupito, frenas igual que en la vuelta anterior pero, en el caso de Zarco, no ha tenido en cuenta que llevaba dos motos delante muy pegadas. Y, cuando inicias la frenada de 330 a, no sé, 80 kilómetros por hora, el rebufo de las dos motos que te preceden te absorbe y no frenas bien, bueno, casi no frenas por más que lo intentes. Y eso es lo que le ha pasado a Johann. A mí, ya me ha pasado con Jack y por eso me he separado un poco, pero Zarco no ha podido, no ha tenido posibilidad alguna de driblarme. Lo hubiese podido hacer si hubiera previsto que había el rebufo de los dos, pero estas cosas pasan en carrera.

Márquez, a quien le sentó fatal que el tricampeón mallorquín Jorge Lorenzo (Ducati) le acusase de su caída en Motorland (Aragón) sin haber hecho nada, enseguida ha comentado que Zarco se presentó de inmediato en nuestro box y me pidió disculpas. No solo se las he aceptado sino que hemos comentado lo que ha ocurrido y los dos hemos coincidido en que ha sido una desgracia y punto. Cuando vas tan pegado a la moto de delante, y más en una larga recta, a más de 300 y cometes un pequeño error, el fallo se amplifica pues vamos muy, muy, deprisa en ese punto. Pero, insisto, me hubiese podido pasar a mi o a cualquiera. Nos hemos salvado y punto, a pensar en Malasia.

El campeonísimo catalán explicó que su primera idea era seguir en carrera y coger puntos para los Mundiales de constructores y escuderías, que todavía lidera Honda, con 39 puntos más que Ducati, y el equipo Repsol Honda, con 16 puntos más que Movistar Yamaha. He intentado seguir en carrera, sí, pero era imposible. O en el primer impacto o, en el segundo, cuando la Yamaha de Zarco ha dado un saltito, ha caído sobre el colín de mi Honda y me lo ha roto. No lo ha roto del todo pero, dos curvas después, ya me he dado cuenta de que si seguía, el accidente podía ser horrible pues el colín acabaría rompiéndose y la caída sería aún más terrible.

Finalmente, el heptacampeón del mundo ha querido hablar de la tan comentada maldición de Phillip Island que sufre cada año que gana el título mundial en Motegi (Japón), cosa que ha ocurrido tres veces y, a la siguiente semana, compite en el precioso circuito australiano y, por tres veces seguidas, o se cae o le destrozan la moto.

He vuelto a sufrir la maldición de Phillip Island, sí, pero les diré una cosa: firmo donde sea ganar, de nuevo, el título el año que viene en Japón y volver a sumar un cero aquí, en Phillip Island. Y eso que hoy me sentía bien y prefería esperarme a las últimas vueltas, meterme en el grupito y, luego, intentar tirar y ganar o alcanzar el podio, concluyó el piloto catalán que, insistió, en que hoy se sentía el hombre más afortunado del mundo.