Una vez más el misticismo y el frío del vetusto Fenway Park fue testigo de una gran partido de béisbol, el primero de las Serie Mundiales, en la que el equipo local de los Red Sox de Boston dominaron con un contundente marcador final de 8-4 frente a los Dodgers de Los Angeles.

El partido tuvo varios protagonistas, pero el más destacado y que definió fue el bate explosivo del emergente dominicano Eduardo Núñez que en la parte baja de la séptima entrada, con el parcial de 5-4 a favor de los Red Sox, pegó cuadrangular de tres carreras que sentenciaron la victoria del equipo de Boston.

El jardinero Andrew Benintendi y el bateador designado de origen cubano J.D. Martínez también lucieron explosivos con el bate en el primer duelo del Clásico de Otoño, ante unos Dodgers que además pasaron penurias para descifrar las peculiaridades de un Fenway donde no juegan a menudo.

Benintendi pegó cuatro imparables, y Martínez impulsó dos carreras en el comienzo del duelo durante una noche fría y con mucho viento después que horas antes había caído una fuerte tormenta de lluvia, que finalizó cuando salió el arco iris.

EJERCER PRESIÓN

Si la labor ofensiva de Benitendi y Martínez fue destacada, sería el batazo de Núñez el que permitió que Boston pusiera al fin más tierra de por medio respecto de sus rivales, sin darles ya la oportunidad a la remontada.

"Era importante para nosotros anotar primero y ejercer algo de presión sobre ellos", declaró Betts. "Esto fue lo que mantuvimos durante todo el partido y funcionó".

El frío tampoco les cayó bien a los Dodgers. Mucho menos la hostilidad del público, que llenaron las gradas con una asistencia de 38.454 espectadores.

El segundo partido también tendrá duelo de abridores cuando este miércoles, David Price abrirá por Boston, frente al surcoreano Hyun-Jin Ryun. Será apenas la tercera Serie Mundial en que los dos abridores de los dos primeros juegos son zurdos. Ocurrió por primera vez en 1963 y la segunda fue 10 años después (1973).