Sandoval compareció ayer al término del Granada-Córdoba y lo hizo tremendamente enfadado por el juego y la actitud de sus jugadores. En una declaración con poco autocrítica personal y mucho énfasis en la falta de amor propio de los jugadores blanquiverdes, el de Humanes comenzó diciendo que «es la primera vez que he sentido vergüenza como entrenador, porque han superado claramente a un equipo mío. Si tras la primera parte nos hubiésemos ido 6-0 perdiendo no hay ningún problema. Con el 4-2 final nuestro portero ha sido el mejor del partido. Eso lo dice todo».

Y no se quedó ahí el entrenador del Córdoba, que afirmó que «parecíamos benjamines ante jugadores de más edad». Se quejó de que «nos ganaban en todo, en las disputas, en las segundas jugadas». Y manifestó que «cuando un entrenador tiene que hacer un cambio en el minuto 18, eso dice mucho de cómo fue el partido. En el descanso le dije a mis jugadores que querría haber quitado a los once». Preguntado por los motivos de una primera parte tan deficiente, Sandoval dijo que «no lo entiendo, de verdad». Y explicó que «antes de empezar dijimos que íbamos colistas, que teníamos que sentir vergüenza por nosotros y por nuestras familias. Esto es lo que hay. A partir de ahora creo que la gente tiene que coger responsabilidad y no arrastrar este escudo». De hecho, llegó a decir que tras el partido se fue «humillado en una de mis casas futbolísticas, que es Granada. Nosotros no estamos capacitados para defender el escudo del Córdoba de la manera que se merece».

Sandoval no quiso matizar la derrota, afirmando que «podremos poner pegas con el límite salarial, con que empezamos tarde la temporada o con los cambios de sistema. Pero cuando rueda el balón en el campo la dignidad y el orgullo tienen que estar por encima de todo». El técnico del Córdoba pidió que «esto sea un antes y un después. Quiero tanto al Córdoba que me siento muy dolido por lo que he visto». Y puso el foco sobre Piovaccari, al que retiró del campo a los 18 minutos de juego. «Piovaccari no tenía nada muscular. No puedo ver a un jugador que deje que el rival saque el balón fácilmente, una y otra vez. Erik salió después y se ha dejado la vida. No hay más, es lo que tenemos». Además, dijo que «hay que seguir construyendo y mejorando lo que tenemos. Y el que no esté por la labor no puede jugar».

Al preparador de los blanquiverdes se le cuestionó si se ve con fuerzas para sacar la situación adelante. Y respondió que «me tienen que matar para decirme que no tengo fuerzas. Yo hago posible lo imposible. Pero basta ya. Han participado esta temporada los 23 jugadores que tengo. Venía con una fe tremenda de poder ganar este partido, pero es que no hemos dado dos pases seguidos en condiciones. Ni hemos hecho un desmarque de ruptura». Y añadió que «si cada vez que falla un compañero miramos para otro lado esto es muy grave, esto es un juego colectivo».

El de Humanes matizó un poco sus palabras ya en la recta final de su comparecencia, al asegurar que «tenemos que ponernos las pilas y tener autocrítica, empezando por mí. No sirve de nada mirar para un lado. Si todos ponemos intensidad en los entrenamientos también debemos ponerla en competición». Finalmente, preguntado sobre si cree que la plantilla ha perdido la fe en él, Sandoval afirmó que «no lo creo», ya que «yo no soy el escudo». «Cuando ellos se ponen la camiseta tienen que defender el escudo como sea. El año pasado salvamos al Córdoba con fe y dignidad. Hoy me ha dado envidia ver cómo los rivales iban con todo aún ganando tres a uno. Eso es fútbol, no es fe. Tenemos que ser profesionales. Si la persona que más nos ha dado pierde la fe, mal vamos», finalizó.