Hace casi un año, exactamente el 5 de enero de 2015, Zinedine Zidane inició su andadura en el banquillo del Real Madrid con un entrenamiento abierto al público que volvió a repetirse ayer con el francés como principal protagonista de una sesión de trabajo en la que los niños también capitalizaron los focos.

Es raro ver un entrenamiento completo del conjunto blanco. Lejos quedan esos tiempos de la antigua Ciudad Deportiva en los que las puertas estaban casi siempre abiertas para cualquier aficionado. El fútbol ha cambiado y muchos clubes se han impuesto las sesiones a puerta cerrada. Por eso, cuando se abren las puertas, es todo un acontecimiento.

Eso, en el Real Madrid, suele ocurrir por Navidad. El año pasado, el día elegido fue el 5 de enero, justo antes de la llegada de los Reyes Magos. Entonces, el regalo adelantado fue el fichaje de Zinedine Zidane. Y, un año después, se repitió la historia en el estadio Alfredo Di Stéfano de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Zidane cerró el año a lo grande igual que como lo empezó. Y, para que a nadie se le olvidaran sus éxitos, el club exhibió sus tres trofeos justo en la salida de los vestuarios. La Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubs lucieron para deleite de los aficionados que se acercaron al Alfredo Di Stéfano para ver a sus ídolos.

El estadio abrió sus puertas a las 9:30, una hora y media antes del inicio. Las entradas se agotaron en las jornadas previas y las gradas, poco a poco, se fueron poblando de niños con sus padres. Las vacaciones de Navidad permitieron la presencia de los chavales, bastante ruidosos y con los ojos abiertos para no perderse ni un detalle.

Muchos se preocuparon de hacer pancartas para animar a los jugadores madridistas. “Cr7 quiero una foto contigo” o “Toni Kroos best 8”, fueron alguno de los eslóganes que lucieron en las cartulinas caseras que portaron los chavales para animar a sus jugadores.

Los primeros aplausos fueron para Cristiano, que salió el primero del túnel de vestuarios.