Boston, la ciudad de los Kennedy, la urbe que el pasado 15 de abril fue sacudida por un alocado atentado durante la celebración de su popular maratón, se ha convertido en el centro de atención de todo EEUU este miércoles (madrugada del jueves en España) al ganar, por tercera edición en los últimos 10 años y gracias a los Red Sox (Medias Rojas), el título más prestigioso del béisbol, el de las Series Mundiales, con las que se cierra la temporada de las Grandes Ligas de este deporte.

En una final a siete partidos, el equipo de Boston se ha convertido en campeón en casa (cosa que no lograba desde 1918) a falta de un encuentro, al imponerse en el sexto choque a los Cardenales de Saint Louis por seis carreras a una y alcanzar el definitivo 4-2.

La dedicatoria de 'Big Papi'

Los hombres que dirige John Farrell han realizado una de las mejores temporadas de su historia y, liderados por el veterano dominicano David Ortiz, conocido por todos como 'Big Papi' y escogido a sus 37 años como el jugador más valioso de la final (ha promediado 688 de bateo, es decir, ha conectado 'hit' en 11 de las 16 veces que ha acudido al cajón de bateo), se han impuesto con autoridad a los Cardenales, la otra gran novena de este año.

"Este título es única y exclusivamente para vosotros", ha reiterado 'Big Papi' durante la larga celebración, sabedor de que su equipo representa el resurgir de una ciudad agitada por el atentado producido en la meta de su maratón. De hecho, 'Boston strong' (Boston fuerte) ha sido el eslogan que el club, la plantilla, los aficionados, el público y toda la ciudad han enarbolado durante estos meses para impulsar la recuperación anímica de una sociedad que aún no comprende la locura de aquel acto sin sentido.

Barbas con apodos

A este eslogan se unió la actitud de los jugadores de Farrell, simbolizada en un hecho muy curioso y sintomático: todos se dejaron barba durante los últimos meses en un signo no tanto de superstición ("en ningún momento fue algo que tuviese que ver con la superstición", ha declarado Mike Napoli, una de sus estrellas) como de unidad del vestuario. Las barbas son copiosas, espesas (a excepción de la del joven tercera base de 21 años Xander Bogaerts, a quien apenas le crece) y con sobrenombre.

Todo empezó hace ya algunos meses cuando Jonny Gomes, "por pereza", llegó sin afeitarse, algo desaliñado, al vestuario de los Red Sox. Tras ser criticado, todos se fueron animando a dejarse crecer la barba, hasta el extremo de que incluso hay quien ha llegado a tener un apodo para la suya. La de 'Big Papi', cuidada, recortadita, con marcadas patillas, la llaman 'la coqueta'; la pobladísima del primera base Mike Napoli, 'la cavernícola'; la de Mike Carp, 'la fresca', y la de Jarrod Saltalamacchia, 'la salada'.

Lackey y Victorino, las estrellas

La estrella de este partido definitivo ha sido el lanzador vencedor, John Lackey, que ha estado brillantísimo durante las siete primeras entradas y que ha tenido la ayuda, en el último 'inning', del japonés Koji Uehara, que ha fulminado a los últimos bateadores de los Cardenales.

En el ataque, quien más ha brillado ha sido Shane Victorino, que ha empujado a 'home' cuatro de las seis carreras de los Medias Rojas. Victorino, nacido en Hawái, se había perdido los dos últimos encuentros de las Series Mundiales por dolores en la espalda y ha reaparecido para impulsar al equipo de Boston a su octavo título (1903, 1912, 1915, 1916, 1918, 2004, 2007 y 2013) y permitir a la afición celebrar la coronación de su novena en casa, cosa que no ocurría desde hace 95 años.