Ya nada es lo mismo en San Siro cuando los tifossi echan la vista atrás y recuerdan con nostalgia y alguna lágrima lo que fue su equipo a finales de los 80, con Arrigo Sacchi, y en los 90, con Fabio Capello. Dos nombres legendarios del club lombardo que llevaron al olimpo a un conjunto que, a pesar de la deriva experimentada en los últimos años, sigue siendo el segundo de Europa con más Champions (7), solo superado por el Madrid de Di Stéfano (9).

De aquel Milan queda muy poco, por no decir nada, especialmente a nivel deportivo, aunque por encima de todo y de todos sigue emergiendo la eterna figura de Silvio Berlusconi, Il Cavaliere, el dueño del club, cuyo deterioro (acaba de ser condenado a pena de cárcel e inhabilitado por la justicia italiana para ejercer cualquier cargo público durante dos años), parece ir a la par con el declive de la entidad, que sigue luchando, cada vez con más dificultad, por mantenerse entre los grandes de Europa. "Es evidente que la situación de Berlusconi afecta al Milan. Sus negocios, especialmente el conglomerado de empresas de Fininvesta, no pasan por su mejor momento y eso lo acusa el club, ya que no puede invertir en grandes fichajes", dice Carlo Landoni, periodista de Mediaset. Y como muestra, Landoni explica que en las últimas temporadas el equipo se ha tenido que desprender de importantes figuras. "No pudieron mantener a Thiago Silva ni tampoco a Ibrahimovic. Sus fichas eran demasiado elevadas para la economía del club y, además, era necesario hacer caja".

No solo se ha desprendido de figuras mundiales sino que los refuerzos, cada vez más, son jugadores de segunda fila o que ya están en el ocaso de su carrera. "Es el caso Kaká. La gente está muy contenta con su vuelta, pero todos saben que ya no es el jugador que fue. Además, ha llegado prácticamente gratis".

El grifo cerrado

Con el grifo del dinero de Berlusconi cerrado, los ingresos provienen casi exclusivamente de los socios y de los derechos de televisión. Esto, eso sí, facilitó el fichaje de Balotelli, la gran y casi única estrella del actual Milan. "Sí, se fichó a Balotelli, pero lo tienen que pagar en cuatro años y estamos hablando de 21 millones, que no es nada del otro mundo teniendo en cuenta como está el mercado de fichajes", comenta Landoni para enmarcar la precaria situación del club rojinegro, lo que incluso ha llegado a generar rumores sobre la posible venta del equipo a empresarios árabes. Algo que ha tomado mayor cuerpo si cabe tras la reciente adquisición del Inter, el eterno rival, por parte de un grupo inversor indonesio, que ha pagado cerca de 300 millones de euros a su expropietario, Massimo Moratti.