Fernando Alonso (Ferrari), que en Sepang (Malasia) salía en tercera posición, justo detrás de Sebastian Vettel (Red Bull) y pegadito a Felipe Massa (Ferrari), acosó al tricampeón alemán en las primeras curvas y, al llegar a la segunda de izquierdas del trazado malayo, perdió ligeramente el control de su frenada sobre una pista muy mojada y no pudo evitar que su morro se estrellase, ligeramente, sobre la parte trasera del Red Bull del alemán, descolgándose la parte izquierda del alerón delantero de su Ferrari.

Pese a ello, Alonso arriesgó aún más y no entró en su siguiente paso por box. No solo eso, sino que llegó a superar al australiano Mark Webber (Red Bull), que le devolvió el adelantamiento al final de la recta principal. Y fue en ese momento, justo cuando el Ferrari más carga aerodinámica debía de soportar y, además, al superar los dos baches que hay en esa zona, cuando el alerón delantero del Ferrari se desintegró bajo sus ruedas delanteras. Alonso, logicamente, perdió el control de su coche y acabó parado fuera de la pista. Pese a que pidió que los comisarios lo empujasen para regresar al asfalto fue imposible.

Alonso, que cumplía su gran premio nº 200 y sumaba hasta ahora seis podios consecutivos entre el final de la pasada temporada y el inicio de esta (segundo en Australia), abandonó en la segunda vuelta de Sepang (Malasia).