La posesión del balón no garantiza la victoria. Y una buena defensa tampoco. Basta con que te hagan un gol para que el contrario se lleve el partido. Tener la pelota y hacer una buena defensa son solo buenos principios. Pero para ganar hay que meter goles. Uno de los problemas del Córdoba esta temporada es su corta producción goleadora. Si descontamos los 10 goles -casi un tercio del total-- que el equipo ha marcado en dos partidos -Ponferradina y Murcia--, la media no llega ni al gol -0,88- por partido en los otros 25. Es decir, el Córdoba no hace ni el gol por partido que, con una buena defensa, puede dar el triunfo. Resolver este problema es crucial para las aspiraciones del equipo. Visto lo visto, tiene que salir muy bueno -y pronto- Xisco. El mejor equipo del 2013, paradójicamente, en los tres partidos con rivales para el ascenso -Elche, Alcorcón y Girona- ha conseguido dos puntos de nueve. Pero no solo falta gol. También falta tensión. Para tener opciones de ascenso es preciso competir, tener tensión, desde el minuto uno y no sólo cuando la situación es desesperada, con el marcador y el reloj en contra. El equipo sabe competir con tensión. Lo ha hecho en partidos de envergadura. La solución a este problema es colectiva. Depende de Berges y de los jugadores. El gol está más difícil: visto lo visto, solo depende de Xisco. Y es un enigma.