Un simple gesto afirmativo con la cabeza. Ivan Lendl no era una persona demasiado expresiva cuando jugaba al tenis y tampoco lo es ahora como entrenador de Andy Murray. Hace un año, el campeón estadounidense de origen checo se sentó en las gradas de la Rod Laver Arena para ver como el tenista escocés quedaba eliminado de las semifinales del torneo por Novak Djokovic después de un encarnizado partido a cinco sets. Hacía apenas unas semanas que se había hecho cargo de la preparación de Murray. Ayer vivió una situación distinta. Su pupilo superó la penúltima ronda del torneo tras imponerse, también en cinco sets, a Roger Federer por 6-4, 6-7 (5-7), 6-3, 6-7 (2-7) y 6-2.

Por lo visto en los últimos 12 meses, la ayuda de Lendl ha sido efectiva. En ese tiempo, el tenista escocés ha conquistado la medalla de oro en los Juegos de Londres, tras ganar a Djokovic y Federer, además de su primer Grand Slam en el Abierto de Estados Unidos el año pasado, precisamente ante el número 1 mundial y campeón vigente de Australia, que mañana le espera en la Rod Laver Arena para disputar una final que empieza a ser el clásico del cambio generacional del tenis mundial. De momento, Djokovic manda 10-7, aunque Murray le ha ganado los dos últimos duelos. Murray obtuvo ayer su primera victoria ante Roger Federer en cuatro enfrentamientos en Grand Slam. "En el pasado perdía muchos partidos importantes, quizá eso me ha ayudado a lograr triunfos como el de hoy", dijo Murray.